Inteligéntsia

26 08 2011

Con un espectáculo en el Gran Teatro de La Habana, se acaba de celebrar el 50 aniversario de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Como artista invitado, asistió el general Raúl Castro, quien instó a los asistentes a reencontrarse en “el centenario», aunque cabe sospechar, sin ser demasiado suspicaz, que el general-presidente no pensaba en la pervivencia de la institución, sino en la de su propio régimen.

En “La cultura de la Rusia soviética”, Isaiah Berlin nos recuerda que tras las purgas quedó perfectamente establecido que “la misión de los intelectuales (…) no era interpretar, debatir, analizar ni aun menos desarrollar o extrapolar a nuevas esferas los principios del marxismo, sino simplificarlos, adoptar una interpretación acordada de su significado y luego repetir machaconamente por cualquier medio disponible y en todas las ocasiones que se presentasen el mismo conjunto de verdades oficiales”.

Y es a esas “verdades oficiales” a las que seguramente hacía referencia el presidente de la UNEAC, Miguel Barnet, al afirmar que la institución es una «herramienta de la vanguardia intelectual» que ha servido a «los ideales más nobles de la revolución socialista», un «laboratorio de ideas», un «nicho de debate» y un sitio para promover lo mejor de la cultura cubana. A qué ideales, debates e ideas se refiere queda claro cuando invoca a Fidel Castro como «autor intelectual» de la UNEAC. Y en esto tiene razón.

Siguiendo a Walter Benjamin, según el cual la obra de arte “ha perdido su aura”, su carácter sagrado, y se ha convertido en mercancía, el Estado estuvo dispuesto, desde los primeros años de la revolución, a adquirir esa mercancía y convertirla en instrumento ideológico que aportara legitimidad al nuevo orden.

Como en la URSS, el Estado cubano comprendió desde muy temprano que necesitaba a intelectuales orgánicos bien remunerados y/o apadrinados desde el poder que asumieran su condición de élite por encima del ciudadano común, pero, al mismo tiempo, ejerce sobre ellos periódicamente el recordatorio de su condición subalterna respecto al poder y dependiente de la gracia de éste. A veces se les humilla directamente o se les reprende como a escolares cuando trasgreden algún límite, y en caso de que insistan, se les reprime de acuerdo a la gravedad de su desacato.

Desde el 30 de junio de 1961, los límites quedaron muy claros: “¿Cuáles son los derechos de los escritores y de los artistas, revolucionarios o no revolucionarios?  Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, ningún derecho” (Fidel Castro; Palabras a los intelectuales). Ya lo había dicho Benito Mussolini: “Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado”. (Discurso de la Ascensión, 26 de mayo de 1927).

Según Berlin, Stalin patentó un método infalible para navegar entre el fanatismo utópico y el oportunismo cínico. Tras los períodos de terror, breves interregnos de clemencia durante los cuales se reprimía a los represores de turno, se abría un breve espacio para la crítica inofensiva y el pueblo respiraba aliviado porque los líderes se habían enterado, por fin, de los excesos cometidos. Hasta que todo volvía a empezar una vez que el período de “relajación” comenzaba a excederse en sus márgenes de libertad. Sin alcanzar los niveles bíblicos de represión practicados en la URSS, un sistema semejante se ha aplicado a los intelectuales de la Isla, alternando períodos de relativa indulgencia con decenios grises (o negros, en dependencia de las lentillas que use cada cual).

Podríamos aceptar, como afirma Miguel Barnet, que la UNEAC ha acompañado «críticamente» el proceso cubano, aunque deberemos aclarar que los límites de esa “crítica” siempre han sido dictados desde el poder, dado que para éste el pensamiento crítico es más peligroso que la subversión abierta, que puede combatir (y ha combatido) confortablemente con la violencia como razón de Estado. Por ello se ha afanado en domesticar al intelectual mediante cargos burocráticos, premios, viajes, honores y condecoraciones; asimilarlo hasta que sea inofensivo. El intelectual “integrado” reduce por cuenta propia sus márgenes de libertad. La represión es superflua.

En caso de que el intelectual se resista a la domesticación, el Estado dosificará el castigo de acuerdo al grado de indocilidad: exclusión del sistema editorial y los medios de prensa, galerías o espacios teatrales; negación de permisos de viajes; enajenación de sus medios de vida; ostracismo y/o escarnio público y, llegado el caso, la cárcel. La condena a silencio forzoso y el ostracismo público contará con la complicidad de buena parte de sus colegas, bien sea por puro cálculo –todo contacto con el sentenciado (altamente infeccioso) es dañino para la salud profesional— o porque la rectitud moral del excluido es un reproche indirecto al oportunismo y la sumisión del gremio.

Ralf Dahrendorf, en Homo Sociologicus (1968) afirma que “los bufones de las sociedades modernas son los intelectuales (…) tienen la tarea de dudar de todo lo que es evidente, de hacer relativa toda autoridad, de preguntar aquellas preguntas que nadie se atreve a plantear”. Añade que “Su papel es no interpretar papel alguno. El bufón no está arriba, pues no puede dictar a los demás las leyes de sus acciones. Tampoco está debajo, porque actúa como conciencia crítica de los poderosos (…) El poder del bufón está en su libertad en relación con la jerarquía del orden social”.

Pero en Cuba hasta el teatro bufo fue eliminado por decreto. Eso no significa que podamos incluir a todos los asistentes al cincuentenario de la UNEAC en un mismo saco.

Los más deseables para el poder, y cada vez más escasos, son los “legitimadores incondicionales”: intelectuales que aceptan sinceramente el poder establecido, y se sienten representados por él. Aunque no siempre sean, dada la estatura de sus obras, los que otorgan mayor legitimidad al poder. Suelen confundirse con los “intelectuales orgánicos”, según la definición gramsciana, cuyo máximo exponente sería el “intelectual político”, integrado a la élite del poder y que asume la construcción del aparato cultural e ideológico al servicio del Estado.

Si aceptamos el aserto de Kant, según el cual “No hay que esperar que los reyes filosofen o que los filósofos se conviertan en reyes, ni siquiera es de desear, porque la posesión de la fuerza corrompe inevitablemente el libre juicio de la razón”, podríamos dudar de que el “intelectual político” sea un verdadero intelectual, dado que la legitimidad de sus ideas estaría subordinada a su condición política.

Los “legitimadores por omisión” son, posiblemente, mayoría. La mayoría silenciosa. Evaden por igual los cargos públicos y la disidencia manifiesta; siempre que sea posible, evitan firmar cartas de apoyo o de condena; optan por la estricta especialización en sus respectivas artes y se acogen a un minucioso equilibrio entre la necesidad expresiva y la supervivencia. Combatidos en tiempos de fervor, cuando se exigía al intelectual una “definición”, es ahora para el poder, en tiempos de bancarrota ideológica, condición apetecible: No le exijo que me aplauda, señor mío. Ocupe sus manos en empuñar el pincel o pulsar las teclas.

Por último, la “inteligéntsia crítica” es aquella que hace públicas en sus obras y en el debate social, académico, ideológico o cultural sus críticas de mayor o menor calado. Una categoría que va desde la crítica participante, instalada en la defensa esencial del sistema y su perfectibilidad, hasta la disidencia que propone su desmontaje. Si esta última es siempre sometida a la más ruda represión, la respuesta a la primera es elástica: los márgenes de permisividad han variado con los años y los vaivenes de la rigidez ideológica. En la medida que el establisment ha perdido legitimidad, se ha visto obligado a aceptar márgenes mayores a la crítica, en particular a la que se produce fuera del país y que es fácilmente silenciable por una prensa cautiva. Y depende también del medio donde se recoja: hay mínimos niveles de admisibilidad en la televisión o los grandes medios de comunicación, que se van ampliando cuando se trata de revistas culturales o libros de escasa tirada y, por tanto, de corto alcance en lo que a accesibilidad pública se refiere.

Gracias a estos márgenes, algunos intelectuales críticos –disidentes en su fuero interno en muchos casos, aunque no lo hagan explícito más allá del salón de su casa—gradan con exactitud la munición de su crítica: grueso calibre en intervenciones académicas outside the borders, lo que otorga mayor credibilidad a su discurso en sociedades abiertas e informadas, y balas de fogueo en la televisión local, con lo que mantienen la pelota por las bandas pero sin salirse del campo, algo que los colocaría fuera de juego y anularía sus prerrogativas.

Tampoco esto es absoluto. La crisálida del intelectual no siempre desemboca en mariposa.

Es bien conocido que muchos pirómanos a los veinte años descubren a los cincuenta su vocación de bomberos. Y obtener un confortable puesto –con la adquisición del esprit de corps burocrático–, bienestar y honores ayuda mucho a sofocar los ardores juveniles. El azote del poder se convierte poco a poco en consejero que advierte de los riesgos que puede correr el propio poder que ahora lo cobija; la crítica jacobina evoluciona a crítica cortesana. Se centra en la carrocería del poder, no en su motor o su sistema de transmisión.

También puede suceder lo opuesto: el guardia rojo a los veinte se desilusiona por el incumplimiento de sus expectativas y acentúa su lado crítico hasta el extremo opuesto, aunque ello, en una sociedad donde le está vedado dar cuenta puntual de su evolución, ocurre con frecuencia en silencio. De modo que el público lee un buen día con sorpresa en el diario El País “Los anillos de la serpiente”, el “destape” de Jesús Díaz, quien fuera durante decenios lo más parecido al “intelectual orgánico” gramsciano.

Existe también entre algunos intelectuales un síndrome que merecería un serio estudio siquiátrico: la fascinación por el poder que han padecido por igual Gabriel García Márquez y Pablo Armando Fernández, quien ha admitido que volvió a nacer el día que conoció a Fidel Castro. Supongo que no se trate de una excusa para trucar su edad.

Dados los estragos que ha causado durante medio siglo el totalitarismo y su indefectible respuesta, la simulación –ya se ha apuntado lo hiperbólico que resulta llamar doble a una moral defectuosa–, podría aplicarse a gremios de taxistas, albañiles e incluso de políticos idénticas categorías que a la inteligéntsia. La diferencia es, exclusivamente, de visibilidad, razón por la cual una zona del exilio exige a éstos una audacia crítica que disculpa a los pescadores de orilla y las amas de casa. Una exigencia éticamente discutible al pronunciarse desde la distancia, agravada por la no categorización. Encaramado en su presunta “superioridad moral”, el exilio rancio parece incapaz de distinguir a los “intelectuales políticos”, arquitectos ideológicos del sistema, del resto, cuyo ejercicio (o no) de la crítica y la profundidad de ésta dependen, como entre los restantes once millones de cubanos, tanto de sus deseos como de sus posibilidades. Recibir con menosprecio esas críticas que se ejercen (y no sin riesgo) desde adentro es la mejor complicidad a que podrían aspirar los mandantes cubanos.

Para Platón, sólo un rey filósofo, el gran salvador, conseguiría sacar a la polis de su crisis. Sólo un rey así, especializado en reflexionar sobre la justicia, la paz y la armonía, estaría predestinado a resolver los grandes problemas de la sociedad. No dudo de la sabiduría y el buen hacer de muchos de los invitados al cincuentenario de la UNEAC, pero me temo que si ésta ha sido, en palabras de su presidente, «laboratorio de ideas» y «nicho de debate» de los pasados cincuenta años, habrá que buscar un nicho donde sepultar viejos debates y otros laboratorios donde cocinar las ideas del próximo medio siglo.

 

“Inteligéntsia”; en: Cubaencuentro, Madrid, 26/08/2011. http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/inteligentsia-267467

 





Vivir en Candonga

17 08 2011

Vivir en Candonga no es nada fácil. Y no es la “candonga” que aparece en el Diccionario de la RAE –zalamero y astuto, con maña para huir del trabajo, maniobra de distracción para perpetrar un engaño de que va a ser objeto, burla e, incluso, “El Candonga” como heterónimo del diablo, aunque de todo eso haya su poco–. Invoco la memorable novela Vivir en Candonga (1966), de Ezequiel Vieta, que se emplaza en un sitio tan alucinante y desquiciado como nuestra ínsula.

Lo peor es que Candonga no se limita a la geografía, nos persigue dentro de los sueños, viaja con nosotros cuando visitamos a la abuelita de Miami, cuando dictamos en Upsala una conferencia sobre “Artejos de crinoideos plantónicos en el Cretácico Inferior”, o se encona durante cuarenta años de exilio. Vivir en Candonga no es fácil. Librarse de Candonga, tampoco, como lo demuestra la reciente candanga candonguera a propósito del recital de Pablo Milanés el sábado 27 de agosto en el American Airlines Arena, de Miami.

Veinte organizaciones de exiliados y ex presos políticos ya pidieron al alcalde de Miami-Dade que impida el concierto. «Pablito Milanés es (…) un emisario del Gobierno de Castro disfrazado de músico», declaró Miguel Saavedra, presidente de Vigilia Mambisa. Nelis Rojas de Morales, secretaria general de la Coordinadora Internacional de ExPrisioneros Políticos Cubanos, se declaró en contra del «mal llamado intercambio cultural con Cuba (…) la venida de los comunistas que manda Fidel Castro para que se introduzcan en el exilio». Emilio Izquierdo, coordinador de Cuban American Patriots and Friends, dijo que el coliseo “es de los contribuyentes” (…) elementos contrarios a los intereses y principios democráticos no pueden usarlo (…) El concierto es una afrenta, [y] Milanés es un agente ideológico de un gobierno enemigo y patrocinador del terrorismo”, con lo que coincide Ninoska Pérez Castellón, periodista de Radio Mambí y miembro del Consejo por la Libertad de Cuba. David Rivera, representante republicano por Miami, calificó el concierto como un insulto a la comunidad cubana, y en una carta a un medio local, un exiliado calificó el evento como «la última Intifada castrista».

Por su parte, el alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, dijo rechazar la promoción de intercambios con el régimen de los Castro, pero legalmente no tiene poder para intervenir, porque el coliseo es de propiedad condal, pero administrado por Basketball Properties Limited, filial del Miami Heat.

En entrevista concedida a Sarah Moreno, del Miami Herald (http://www.elnuevoherald.com/2011/08/13/v-fullstory/1002999/vengo-a-miami-a-tender-una-mano.html#ixzz1VBFfkSn2), Pablo Milanés admite ser una de “las víctimas’’ de la represión del gobierno cubano, que lo condenó a un año y medio en las UMAP. Aun así, se define como “revolucionario de izquierda, progresista, tolerante y capaz de escuchar todas las tendencias y respetarlas”, mantiene su fe en el socialismo e insiste en permanecer en la Isla, aunque hasta ahora ningún socialismo ha conseguido convertirse en “un sistema para reivindicar al ser humano desde todos los puntos de vista: de la economía, del amor, del espíritu, de la paz”. “Creo en el sistema, pero no en los hombres que lo hacen”.

Milanés critica “el sistema de “castas” que mantiene el gobierno, la discriminación contra los negros y la autocensura de la prensa cubana”, la manipulación de la información, y reivindica el derecho de todos los cubanos, vivan donde vivan, a entrar y salir libremente de la Isla sin que medien vetos o permisos. Asegura llevar muchos años denunciando la falta de derechos y libertades en Cuba.

En su momento, Pablo condenó la muerte del opositor Orlando Zapata Tamayo y afirma que “una persona tiene derecho a protestar y el Estado debe protegerle la vida, sea cual fuere la naturaleza de la protesta”. Por eso, cuando le pidieron que firmara la carta de los intelectuales en apoyo a los encarcelamientos de la Primavera Negra, “Fui el único que no la firmó porque no estuve de acuerdo con que los apresaran ni con que fusilaran a aquellos tres muchachos –negros, por cierto– que se robaron la lancha y no mataron a nadie”. Dice no renegar de quienes la firmaron, entre ellos muchos colegas músicos, pero cree “que debían haber tenido un papel determinante en ese momento. Hubiera sido importante que nadie firmara esa carta”.

A instancias de la periodista, explica su mensaje de apoyo y aliento a Fidel Castro en 2006 porque “era un momento de crisis, y los hombres revolucionarios en momentos como esos echan a un lado las diferencias. No podíamos permitir que por la enfermedad de Fidel Castro, el país cayera en un caos”.

Tras leer la entrevista, la señora Zoé Valdés, en “De las buenas intenciones y las correctas maneras” (http://zoevaldes.net/2011/08/15/de-las-buenas-intenciones-y-las-correctas-maneras/), se declara asqueada. Ella esperaba que Pablo confesara en público “lo que hace años viene diciendo sotto voce en su casa habanera (…) que estaba a punto de salir a manifestarse en contra del régimen por las calles de La Habana”. Ella le envió el mensaje de que si lo hacía “tendría el apoyo de buena parte del exilio”, pero el cantautor ni respondió. Por eso ya no cree en las “buenas intenciones” de Milanés, sobre todo si “van adobadas de “buenas maneras”.

En su artículo, la señora Valdés asegura que el cantautor “sigue apoyando al castrismo, y con ello se ha enriquecido (…) y puede entrar y salir de Cuba a donde él quiere, privilegio que gozan solo los cubanos autorizados por el régimen. (…) Suele ser crítico, hasta un límite. (…) el mismo tipo de crítica que le han permitido a Pedro Juan Gutiérrez, a Leonardo Padura, a Wendy Guerra (…) haciendo el paripé de una cierta crítica (…) deben entrar por un cierto aro”. Como recompensa, reciben “grandes sumas de dinero, le entregan una parte al estado castrista, y libran impuestos fuera”.

Considera que a Pablo “le han dado como tarea cantar en Miami” para contribuir a una “reconciliación entre cubanos”, que “los conciertos le han mermado en otras partes del mundo, y ve la posibilidad de ingresar un buen dinero” (a lo que ella no se opone), algo que dependerá de la taquilla, de modo que si el teatro se llena es que “el castrismo ha copado a Miami” por culpa de “la gran incapacidad de los políticos, que se la han pasado aupando a los disidentes de pacotilla, en vez de apoyar a los verdaderos artistas”.

Recuerda que “yo viví dentro de Cuba lo que muchos no han vivido”, y en lugar de nostalgia siente repulsión por aquellas experiencias. “Desde Cuba uno ve las cosas de otra manera, y desde Cuba, hace muchos años, yo también pensaba que PM era diferente” pero dictamina que “basta ya” de apoyar a quienes continúan creyendo en el comunismo. En contraste con tanta vileza castrista, la señora Valdés nos recuerda que a ella la han prohibido en Cuba, en diarios castristas de todo el mundo y en diarios del exilio, honor que comparte “con escritores de gran talla de Europa del Este”.

Ya Ezequiel Vieta advertía en su novela “del significado en consecuencia que tuvo tanto para él como para sus congéneres, para la posteridad propia chiquita que se le atribuye. Su ínclito y desusado vivir en Candonga”. Es lo que Jesús Díaz llamaba “el Fidel que todos llevamos dentro”. Librarse de Candonga es difícil. Y la barricada levantada por una zona del exilio contra las andanadas de “Yolanda” y “El breve espacio en que no estás” es ejemplar.

El primer candongazo, en la mejor retórica del diario Granma, es tildar a Pablo de “agente ideológico” al que “le han dado como tarea cantar en Miami”, “emisario del Gobierno de Castro disfrazado de músico”. Ya quisieran muchos buenos músicos andar disfrazados con cuarenta discos y piezas como “Para vivir”, “El tiempo, el implacable, el que pasó” y “Ámame como soy”. O su rescate de figuras memorables, como Miguelito Cuní, Chapotín y Kotán, los tres discos de la serie Años y los seis de la serie Filin. La libertad de opinión es sagrada, pero cuando una opinión comienza por una estupidez, la inteligencia ordena resetear el cerebro.

El segundo es un asunto de calibre y proporciones. Calificar a este concierto como “una afrenta y un insulto” al exilio cubano es, en primer lugar, monopolizar sin pruebas la perspectiva de ese exilio, a riesgo de perder el referendo de la taquilla si, como prevé el productor Hugo Cancio, presidente de Fuego Entertainment y Cuba Business Development Group Inc., quien organiza la gira de Milanés y descartó suspender el concierto, hay un lleno en el American Airlines Arena y resulta que “el castrismo ha copado a Miami”, según la tesis de Valdés. Pero es también extrapolar a todo Miami la palabra exilio. Como afirma Cancio, “Milanés no sólo viene a Miami a cantar a sus hermanos cubanos, sino a sus cientos de miles de seguidores de toda América Latina”.

El tercer candongazo es el más grave. El exilio generado por una dictadura y que reivindica la democratización de la Isla exige prohibir, censurar, proscribir un concierto, olvidando que “En un país libre y democrático la manera de mostrar rechazo a una idea es protestando, lo demás son tácticas usadas por países totalitarios como Cuba”, como afirma John De León, el presidente del capítulo floridano de la American Civil Liberty Unions. ¿Qué podemos esperar de estos “demócratas” si un día se alzan en Candonga con el derecho al veto?

Por suerte, hay muchas voces disonantes. En entrevista para Wilfredo Cancio en Café Fuerte (http://cafefuerte.com/2011/08/15/willy-chirino-los-cubanos-debemos-sentirnos-orgullosos-de-la-nueva-trova/), Willy Chirino afirma que “El hecho de que [Milanés] venga a cantar aquí es lo que exige la democracia, como exige también que haya un espacio para Vigilia Mambisa protestar u otra gente obviar el concierto. (…) lo que yo quiero para la Cuba del futuro es un país donde haya espacio para todo tipo de personas y todo tipo de mentalidad política, aunque uno esté en desacuerdo con ellas; un país donde defendamos incluso el espacio para los que quieran pertenecer al partido comunista”. Aunque considera que los intercambios culturales son incompletos, pues funcionan sólo desde Cuba hacia Estados Unidos, mientras muchos artistas del exilio son vetados por Cuba. Algo con lo que coincide el cantante Amaury Gutiérrez.

Por su parte, el texto de la señora Valdés es un verdadero tratado de Candonguismo Aplicado. Admite que “Desde Cuba uno ve las cosas de otra manera”, y que desde allí ella “también pensaba que PM era diferente”. Quizás porque “yo viví dentro de Cuba lo que muchos no han vivido”, y en lugar de nostalgia siente repulsión por aquellas experiencias. Supongo que se refiera a sus experiencias como directora de una publicación oficial y miembro en París de la delegación cubana ante la UNESCO. Pero ahora dictamina que “basta ya” de apoyar a quienes continúan creyendo en el comunismo. La señora Valdés dispone del “momentómetro” que indica el instante preciso en que ya no es admisible ser indulgente (con ella misma, por ejemplo) y toca ser inflexible como las mesas redondas.

No sé si la señora Valdés tiene problemas de liquidez, o con Hacienda, o si sus royalties han descendido, pero insiste una y otra vez en referirse a los artistas que ingresan “grandes sumas de dinero, le entregan una parte al estado castrista, y libran impuestos fuera” (su agente debería informarla sobre los convenios para evitar la doble tributación) y en que a Pablo “los conciertos le han mermado en otras partes del mundo, y ve la posibilidad de ingresar un buen dinero”. No soy agente de ninguno de los dos, por lo que ignoro el estado de sus finanzas, pero creo que en ningún caso el calibre de la cuenta corriente tenga que ver con esto. Y afirmar que “Pablo Milanés sigue apoyando al castrismo, y con ello se ha enriquecido”, no con su trabajo, es tan objetable como afirmar que Zoé Valdés se ha enriquecido con su anticastrismo y no con sus royalties.

Al asegurar que el cantautor “puede entrar y salir de Cuba a donde él quiere, privilegio que gozan solo los cubanos autorizados por el régimen” olvida que ella también gozó de esos privilegios y que, hasta donde sabemos si Wikileaks no nos revela algo nuevo, los preservó con un cauto silencio hasta su salida definitiva del país, sin “salir a manifestarse en contra del régimen por las calles de La Habana” como ahora exige a Pablo Milanés. La disidencia sotto voce es siempre más saludable.

 

De paso, arremete contra Pedro Juan Gutiérrez, Leonardo Padura, Wendy Guerra y todo el que se tercie, críticos “hasta un límite” que, “haciendo el paripé de una cierta crítica”, “deben entrar por un cierto aro”. Si no echara mano a su ficha biográfica, diría que la señora Valdés nació en París, y que desconoce que bajo un sistema totalitario como el cubano existe una enorme biodiversidad entre el esbirro orgánico y el disidente dispuesto a morir por sus ideas. Tan admirable el último como execrable el primero, entre ambos polos hay castristas convencidos o por conveniencia, simpatizantes, críticos, opositores de distinto grado, indiferentes, apolíticos, héroes y villanos. Dictar normas de conducta y grados de audacia desde la seguridad del exilio es jugar a Dama de Blanco Chanel, aunque comparta honores “con escritores de gran talla de Europa del Este”.

En su “Candonga de los colectiveros”, del famoso compositor Johann Sebastian Mastropiero, Les Luthiers cantan que “No se puede, yo lo siento, ni bajarse ni subir / Con el coche en movimiento no me gusta transigir”.

El próximo día 27 comprobaremos si ha prevalecido la música de Pablo Milanés o la letra de Vigilia Mambisa y si se cumple la noticia con que cierra su artículo la señora Valdés: que en su casa (infiero que se refiere a la casa de sus ideas) entra “quien yo quiera, y cada vez son menos”. Lo cual resulta esperanzador.

 

“Vivir en Candonga”; en: Cubaencuentro, Madrid, 17/08/2011. http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/vivir-en-candonga-267060

 





Trabajo oblivuntario

10 08 2011

El trabajo voluntario, uno de los pilares en la construcción del “hombre nuevo” acaba de ser derogado en Cuba por decreto, incluso “las movilizaciones de un millón de estudiantes para tareas agrícolas en el periodo vacacional, debido a que son improductivas y generan enormes gastos”. Según la Unión de Jóvenes Comunistas, “las campañas más recientes enviaban señales inequívocas, entre ellas, una desfavorable correlación gastos-aporte”.

En lo adelante, la convocatoria a trabajos voluntarios se limitará a situaciones de “desastres naturales, tecnológicos, sanitarios, fenómenos climatológicos que dañen cosechas u otras producciones o servicios”, según declaración de Amarylis Pérez, dirigente de la Central de Trabajadores de Cuba, al diario Trabajadores.

Se trata de “cambiar el método, eliminar su planificación sistemática y formal, que se justifique su realización”, y suprimir el formalismo y el despilfarro del trabajo voluntario, ante un nuevo escenario económico y laboral. En lo adelante, las empresas que necesiten fuerza de trabajo eventual, tendrán que contratarlas “en la reserva laboral”.

El diario recuerda que el sentido original del trabajo voluntario “se desvirtuó rápidamente”, se realizaron “gigantescas movilizaciones hacia campos agrícolas u otras actividades sin un contenido productivo, donde prevalecía la pérdida de tiempo, y el gasto de recursos era muy superior al efecto económico del trabajo que se iba a realizar”, y esto “en innumerables ocasiones solo sirvió para tapar o eliminar la ineficiencia, malos métodos de trabajo y otras deficiencias administrativas”.

Ya Ernesto Che Guevara, en su discurso de clausura del Seminario “La Juventud y la Revolución”, organizado por la UJC del Ministerio de Industrias, el 9 de mayo de 1964, admitía: “¿Por qué insistimos tanto en el trabajo voluntario? Económicamente significa casi nada; los voluntarios, incluso que van a cortar caña, que es la tarea más importante que realizan desde el punto de vista económico, no dan resultados. Un cortador de caña del Ministerio corta cuatro o cinco veces menos que un cortador de caña que ha hecho eso habitualmente toda su vida”.

Esto es algo que ya sabía desde hace decenios el cubano de a pie. Se cumple una vez más que el Estado, aunque no sea el último en enterarse, es el último en darse por enterado. Y para ello ha necesitado medio siglo.

Fue el 23 de noviembre de 1959 cuando Guevara convocó al primer trabajo voluntario, durante la construcción de la Ciudad Escolar “Camilo Cienfuegos”, en el Caney de las Mercedes. Desde entonces, era frecuente verlo los domingos trabajando en el corte de caña, en la construcción o en las fábricas. Él definió el “trabajo voluntario” como una nueva modalidad “que se realiza fuera de las horas normales de trabajo sin percibir remuneración económica adicional”.

Pero era mucho más que eso. En una carta dirigida a Carlos Quijano, del semanario Marcha, de Montevideo, en marzo de 1965, el comandante apuntaba que “el hombre, en el socialismo a pesar de su aparente estandarización, es más completo (…) el trabajo debe adquirir una condición nueva; la mercancía hombre cesa de existir (…) El hombre comienza a liberar su pensamiento del hecho enojoso que suponía la necesidad de satisfacer sus necesidades animales mediante el trabajo. Empieza a verse retratado en su obra y a comprender su magnitud humana a través del objeto creado” (…) el hombre realmente alcanza su plena condición humana cuando produce sin la compulsión de la necesidad física de venderse como mercancía”.

Y cifra sus tesis sobre la creación del “hombre nuevo”, paralela al desarrollo de la técnica, en el hecho de que “no estamos frente al período de transición puro, tal como lo viera Marx en la Crítica del programa de Gotha, sino a una nueva fase no prevista por él”. Y añade que “el socialismo, en esta etapa de construcción del socialismo y comunismo, no se ha hecho simplemente para tener nuestras fábricas brillantes, se está haciendo para el hombre integral, el hombre debe transformarse conjuntamente con la producción que avance, y no haríamos una tarea adecuada si solamente fuéramos productores de artículos, de materias primas, y no fuéramos a la vez productores de hombres”.

Producir hombres es el proyecto guevariano de ingeniería social. Y en ello juega un papel esencial el trabajo voluntario –“una escuela creadora de conciencia (…) que nos permite acelerar el proceso de tránsito”–, porque “lo importante es que una parte de la vida del individuo se entrega a la sociedad sin esperar nada, sin retribución de ningún tipo, y solamente en cumplimiento del deber social. Allí comienza a crearse lo que después, por el avance de la técnica, por el avance de la producción y de las relaciones de producción, alcanzará un tipo más elevado, se convertirá en la necesidad social. (…) Acostumbrarse a hacer del trabajo productivo, poco a poco, algo que dignifica tanto, que se convierte de momento, y a través del tiempo, en una necesidad” (9 de mayo de 1964).

Reconoce que “todavía hay aspectos coactivos en el trabajo, aun cuando sea voluntario; el hombre no ha transformado toda la coerción que lo rodea en reflejo condicionado de naturaleza social y todavía produce, en muchos casos, bajo la presión del medio”, y aunque intenta “rectificar” al hombre viejo en la dirección correcta, y no duda en apelar a la coacción cuando la convicción no basta, anuncia que “las nuevas generaciones vendrán libres del pecado original”. Son ellas “la arcilla maleable con que se puede construir al hombre nuevo sin ninguna de las taras anteriores”. Por eso, imponer el trabajo voluntario a los jóvenes es clave para su educación. Y Guevara afirma, entre la ingenuidad y el cinismo, que para los jóvenes “el trabajo es un premio en ciertos casos, un instrumento de educación, en otros, jamás un castigo”.

En el imaginario guevariano, este proceso iría acompañado de la “participación consciente, individual y colectiva, en todos los mecanismos de dirección y de producción (…) Así logrará la total conciencia de su ser social, lo que equivale a su realización plena como criatura humana, rotas las cadenas de la enajenación”.

Aunque, en la práctica, Guevara no estaba dispuesto a democratizar la dirección sin una previa reeducación del pueblo, y Fidel Castro, para quien el poder nunca ha sido un medio, sino un fin, menos.

Castro comprendió de inmediato el valor del trabajo voluntario como mecanismo de dominación. El hombre nuevo (y el hombre viejo rectificado) no debería trabajar para sí mismo o para satisfacer las necesidades de los suyos. Como dijera Guevara, “no se trata de cuántos kilogramos de carne se come o de cuántas veces por año pueda ir alguien a pasearse en la playa, ni de cuántas bellezas que vienen del exterior puedan comprarse con los salarios actuales. Se trata, precisamente, de que el individuo se sienta más pleno, con mucha más riqueza interior y con mucha más responsabilidad”. Plenitud, riqueza interior y responsabilidad fue traducido por Castro como obediencia. El destino de los cubanos sería trabajar para el Estado, dónde, cuándo y en aquello que el Estado decidiera. Supeditar su necesidad, su voluntad y sus deseos a la voluntad del Estado. La creación de una nueva actitud ante el trabajo fue reinterpretada como la creación de una nueva actitud ante el Estado todopoderoso que dictaría al ciudadano el modo de invertir sus esfuerzos, la retribución que le correspondería por la libreta de abastecimientos y el destino de sus hijos.

En los países anglosajones suele compulsarse a los niños y jóvenes a aceptar trabajos a tiempo parcial y durante sus vacaciones, de modo que comprendan tempranamente la relación entre esfuerzo y retribución. Entre los cubanos, posiblemente el efecto más perverso de este medio siglo ha sido una persistente “antieducación” laboral: la noción de que el trabajo no es la única vía socialmente aceptable de obtener una retribución a cambio del esfuerzo, sino una penosa obligación muchas veces sin sentido ante la cual la única respuesta ha sido la simulación.

Hoy, cuando en nombre del socialismo se desmantela paulatinamente en Cuba eso que se insiste en llamar “socialismo” –Deng Xiaoping invocó sin cesar a Mao mientras desmantelaba el maoísmo–, y se cumple una vez más que el socialismo es el camino más largo entre el capitalismo y el capitalismo, descubrimos que el “hombre nuevo” es el que reinstaura las paladares y los timbiriches abolidos en 1968, o el emigrante que capitaliza con sus remesas la tardía NEP cubana. Ambos ajenos a la receta guevariana para alcanzar “su plena condición humana cuando producen sin la compulsión de la necesidad física de venderse como mercancía”. Ambos renuentes a continuar siendo una mercancía del Estado.

 

“Trabajo “oblivuntario”; en: Cubaencuentro, Madrid, 10/08/2011. http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/trabajo-oblivuntario-266622





El destape de “Machadito”

2 08 2011

El octubre de 2008, el metropolita Kiril Gundjaev condecoró en el Palacio de la Revolución de La Habana a Raúl Castro con la Orden Príncipe Danilo de la Buena Fe de Primer Grado, y le entregó la Orden Honor y Gloria, de la misma iglesia, para Fidel Castro, quien en esos momentos no estaba muy ortodoxo de salud. Siguiendo la probada fórmula de Domino’s y Telepizza, la iglesia inauguraba su servicio de órdenes a domicilio.

En agradecimiento, Fidel Castro enunció que la iglesia ortodoxa “es una fuerza espiritual” que “en los momentos críticos de la historia de Rusia jugó un papel importante” y que tiene los mismos principios éticos que el presidente venezolano Hugo Chávez, algo que él considera un elogio. Subrayó que esa iglesia “no es enemiga del socialismo”, recordando quizás al Patriarca Sergei, quien proclamó en 1927 su lealtad al gobierno soviético –la iglesia ortodoxa serbia apoyará con entusiasmo años más tarde a Radovan Karadzic– que, entre 1917 y 1937 detuvo a 136.000 clérigos, de los cuales sólo sobrevivieron 40.000.

La condecoración de los Castro fue noticia en numerosos medios, sin percatarse de su injusticia: José Ramón Machado Ventura, el más ortodoxo pope de la fe castrista, no recibió de sus homólogos rusos ni una medallita de san Jonás de Moscú, a él, que pasó tantos años evitando que se lo tragara la ballena.

Pero ahora su propia iglesia lo ha condecorado con el discurso por el 58 aniversario del Asalto al Moncada, monopolio durante decenios del Metropolitano de La Habana.

Médico de profesión, José Ramón Machado Ventura ha sido durante más de treinta años el ideólogo sin demasiadas ideas de un Partido que tampoco ha deslumbrado por sus aportes teóricos al marxismo. Un oscuro (casi diría siniestro, y no me refiero a sus apellidos, de infausta memoria para la cubanía) funcionario, un burócrata autoritario y fiel, sin otras aspiraciones que servir y que, por ello, lejos de intentar imponer su antigua ortodoxia, algo que queda fuera de su alcance, está dispuesto asumir la nueva retórica con la misma fe que la anterior. “Machadito” (resulta chocante que sigan chiqueando, como si fuera el chico de los recados, a este anciano que ocupa la segunda plaza en el escalafón cubano) soltó en Ciego de Ávila un discurso sin imprevistos ni revelaciones, desde el título: “La batalla de hoy tiene un frente decisivo en el combate cotidiano y sin tregua contra nuestros propios errores y deficiencias”. Algún lingüista debería hacer un estudio comparado de las retóricas totalitarias.

Apegado al guión, tras la retórica habitual sobre los mártires, y citar a mambises y combatientes, el equivalente de las batallitas que cuentan los viejitos jubilados en los parques, le echó un par de piropos a Ciego de Ávila por su gestión económica, aunque días atrás la asamblea provincial hablara más de fracasos que de éxitos.

Puntualizó que “debemos cumplir cabalmente la orientación del compañero Raúl, de que lo que acordemos no puede convertirse nunca más en un papel que duerma el sueño eterno en la gaveta de un buró”. Y que “hay que romper definitivamente la mentalidad de la inercia”. De lo cual se desprende que la inercia era de otros, la inercia de siboneyes y taínos, al igual que las gavetas donde se confinaron cincuenta años de buenos propósitos. O siglos, quizás se refiera a las gavetas de la Capitanía General.

A tono con los nuevos tiempos, reconoció que en la entrega de tierras ociosas “todavía hay empresas y formas productivas que no declaran toda la tierra ociosa o deficientemente explotada que tienen, a lo que se añade la demora en la ejecución de los trámites”, y que “algunos de los que ya las recibieron tienen morosidad en ponerlas en producción”. Confiemos en que no demoren otro medio siglo.

Despotricó contra “el derroche y los gastos superfluos”, “contra la indisciplina social y laboral, la deficiente contabilidad, el mal aprovechamiento de los recursos, las actitudes burocráticas generadoras de rutina, indolencia o esquematismo y contra procedimientos absurdos que nada tienen que ver con el socialismo”. Es decir, con el “nuevo socialismo”. El anterior es ahora una suerte de Jurásico neblinoso.

Curiosamente, el mismo Machado Ventura de la ortodoxia estatalizante nos dice ahora que “proyectaremos el trabajo de nuestra organización política de manera que se dejen atrás prejuicios hacia el sector no estatal de la economía”. Llamo la atención sobre la palabra prejuicio, “opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal”, según el diccionario de la RAE. Dicho por el gobierno que desmanteló, persiguió, satanizó e incluso persiguió judicialmente la empresa privada, resulta tan sorprendente como escuchar que Adolf Hitler tenía prejuicios contra los judíos.

Recalcó Machado las palabras de su jefe en el sentido de que las reformas se harán «sin prisas, pero sin pausas» (dada su juventud, los dirigentes cubanos disponen de todo el tiempo del mundo), para dar “soluciones definitivas a viejos problemas” (creados por nosotros, le faltó decir) y “sin que nadie se crea dueño de la verdad absoluta”, “con pies y oídos bien puestos sobre la tierra, muy atentos a la opinión de la gente, listos para rectificar sobre la marcha”, en un alarde demócrata que, dicho a destiempo, le habría costado el puesto.

De sus escasas y casi siempre tangenciales apariciones públicas, todos recordamos a Machado Ventura desde lo que los ingenieros llaman la vista en planta, la perspectiva cenital desde la cual se descubría su calva precariamente enmascarada por cuatro pelos que nacían en la patilla izquierda y, abrumados por el esfuerzo, alcanzaban la oreja derecha. En tiempos recientes, bien sea por la falta de laca, porque los cuatro pelos naufragaron o porque algún nieto deslenguado le dijera “no seas ridículo, abuelo, con esos cuatro pelos pareces un calvo entre signos de admiración”, se decidió por el destape y ha asumido su alopecia con una dignidad tardía.

Del mismo modo, ahora descubrimos que bajo los cuatro pelos de la ortodoxia se escondía un reformista auténtico, con inclinaciones democráticas. Posiblemente a eso se refiera cuando nos exhorta en su discurso a “predicar con el ejemplo”. Aunque, volviendo a la iglesia ortodoxa, me temo que le va mejor lo de predicar que lo del ejemplo.

 

“El destape de Machadito”; en: Cubaencuentro, Madrid, 02/08/2011. http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/el-destape-de-machadito-266288





Después de las seis

18 07 2011

Entre julio de 2010 y abril de 2011, 115 presos políticos cubanos fueron excarcelados y trasladados a España junto con 647 familiares, a razón de 5,63 familiares por preso.

Se ha afirmado que la operación fue acordada entre el gobierno de Raúl Castro, la Iglesia Católica cubana, dotada por primera vez de cierto protagonismo, y el gobierno español. El diputado del PP Teófilo de Luis calificó, en un debate parlamentario, de «inmisericorde y vergonzante» la colaboración del cardenal Ortega en el proceso de excarcelaciones y opinó que a los presos «no se les dejó ninguna opción de permanecer en Cuba» y se «les forzó al destierro». Aunque el ex prisionero Julio César Gálvez ha afirmado: «Yo no pedí venir a España», lo cierto es que, tal y como han aclarado el Arzopispado de La Habana y Laura Pollán, presidenta de las Damas de Blanco, a los reclusos incluidos en el proceso el cardenal Ortega les informó sobre su inminente excarcelación y les consultó si deseaban o no viajar a España. «Nadie ha obligado a ningún preso a que abandone el país», afirmó Pollán, y citó los casos de Rafael Ibarra, un preso político que no aceptó viajar, y continúa en prisión, y de su esposo, Héctor Maseda, uno de los 12 excarcelados que decidieron permanecer en Cuba. Aunque es perfectamente comprensible que la mayoría decidiera abandonar el país.

Quien haya seguido la política del gobierno cubano sabe que estas excarcelaciones no corresponden a un giro en su política respecto a la disidencia o a los derechos humanos, y la represión posterior lo corrobora. Ciertamente, ese lavado de imagen sirvió de argumento al ministro de Exteriores español para solicitar a la Unión Europea la derogación de la Posición Común, aunque no hayan variado las circunstancias que la motivaron. Pero, sobre todo, podría servir de argumento a la administración Obama para relajar o derogar el veto a sus ciudadanos de viajar a Cuba, algo vital para la economía insular en bancarrota. Al mismo tiempo, la Iglesia remozaba su imagen pública y ganaba un espacio de interlocución. En cualquier caso, la excarcelación de opositores políticos pacíficos es siempre una buena noticia.

Los cubanos excarcelados y sus familiares han llegado a España acogidos a un programa financiado por los Ministerios de Trabajo y Asuntos Sociales, y Asuntos Exteriores y de Cooperación, idéntico al que se aplica a otros refugiados por razones humanitarias. Tras una breve estancia de tránsito en Madrid, los refugiados han sido redistribuidos por los centros de acogida que Cruz Roja Española, la Asociación Comisión Católica Española de Migración y la Comisión Española de Ayuda a Refugiados tienen repartidos por todo el país. En una tercera fase, cada familia pasa a un piso de alquiler y recibe una ayuda de unos 1.390 euros al mes, más otras ayudas para la escolarización de los niños y la compra de libros de texto, y unos 300 euros al año para la compra de ropa, más cursos de formación para la búsqueda de empleo.

Lo primero que llama la atención de esta operación ha sido el número de familiares que han acompañado a los 115 ex prisioneros: 647. Como promedio, familias de siete miembros, aunque en algunos casos superan los 30. El ex preso político Néstor Rodríguez Lobaina ha dado las gracias al gobierno español por sacarlo de Cuba a él y a su familia, pero afirma que aquí se ha enfrentado a un “infierno de burocracia”. “Si el gobierno español no tenía las condiciones por estar en una crisis económica, yo no comprendo cómo hace un arreglo con la dictadura cubana para traer a 1.000 personas a un lugar donde no hay trabajo”, se pregunta. Y quizás tenga razón, aunque dicho por alguien que se ha beneficiado de esta generosidad resulta, cuando menos, indelicado.

Varios refugiados han agradecido a España por su acogida. Miguel Martínez afirma que “la ayuda ha sido generosa y alcanza”. Y Antonio Díaz, que “hemos tenido cubiertas nuestras necesidades. Nuestros hijos han ido a la escuela, han recibido atención médica, tenemos casas confortables, y una ayuda que nos permite subsistir en un nivel muy, pero muy digno”, aunque se queja de tener que renovar el permiso de trabajo cada tres meses y la demora en concederles el asilo político –se ha concedido hasta ahora el estatus de refugiado político a 53 disidentes o familiares, y a otros 400 la protección subsidiaria–, por lo que ha decidido trasladarse a Miami.

Pero lo que es noticia en los últimos días es, justamente, lo contrario. Al menos cuatro refugiados han perdido las ayudas. Entre ellos, Néstor Rodríguez Lobaina y Erick Caballero Martínez. El primero, por «reiteradas faltas de respeto al personal de la Cruz Roja», «actitud desafiante y amenazadora», incumplir con las ordenanzas del centro, su «desinterés y desprecio absoluto» por las ayudas concertadas para su proceso de integración, y, sobre todo, la «agresión» a otros cubanos, según el subdirector de migraciones de la Cruz Roja. Rodríguez Lobaina se declara el blanco de una «maniobra oscura» por parte de la ONG, en connivencia con la dictadura castrista, para separarlo de su familia. Afirma que le han quitado el abono de transporte, el derecho a realizar llamadas a Cuba, el suministro de algunos artículos personales y el alimento de los domingos. Que se le acabaron la pasta dental y el desodorante y que no ha recibido dinero para cortarse el cabello desde su llegada.

Erick Caballero, por su parte, amenazó en Torrelavega, Cantabria, con una huelga de hambre en protesta por las condiciones de vida. “Nos están tratando como unos simples inmigrantes”, dijo. Y ha denunciado a El Nuevo Herald que muchos no han recibido el dinero para ropa y transporte prometido, o que lo han recibido tarde, y que la asistencia médica ha sido deficiente y tardía. Se queja de los estrictos horarios y de la alimentación. “Yo salí de una prisión de máxima seguridad, y aquí ponen horario para todo: bañarme, comer, salir, la tele”, dijo Caballero. Agregó que algunos no han podido asistir a seminarios para hallar empleo porque no hay dinero para el transporte ni para ropa.

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado expulsó a fines de junio a siete cubanos de su centro de acogida en Málaga y del programa de atención del que se beneficiaban. Entre los expulsados está Carlos Martín Gómez, que hace unos días emprendió, junto a cuatro familiares, una huelga de hambre al no lograr alquilar un piso donde establecerse. La institución explicó en un comunicado que los expulsados habían mantenido “continuos conflictos entre ellos, llegando a la agresión física” obligando al reajuste de “la distribución de este grupo familiar por habitaciones”. Los acusa de “proferir amenazas directas e indirectas, agresiones verbales y faltas manifiestas al respeto” contra los trabajadores del centro; la introducción de “alcohol en el centro o exhibir armas blancas en el patio”, así como su “falta de compromiso” al abandonar los cursos formativos y limitarse “a reivindicar actuaciones y prestaciones más allá de las establecidas”.

(Imaginemos el alborozo en el Palacio de la Revolución ante estos sucesos: Eso les pasa por no leer el Granma. Son delincuentes comunes. Yo se lo dije a los gaitos, pero no me hicieron caso).

Julio César Gálvez y Ricardo González Alfonso también se han quejado de su acogida. Y Regis Iglesias declaró a El Nuevo Herald que “la falta de un estatus [de refugiado político] ha impedido insertarnos en la sociedad española”, aunque agradece la ayuda económica recibida. En entrevista concedida a Libertad Digital, Juan Carlos Herrera declara que quiere regresar a Cuba ante el “trato hostil” y “vengativo” del Gobierno español y la “violación” de sus derechos. También Néstor Rodríguez Lobaina ha pedido que se le devuelva a la prisión de donde salió. Dado que no se han cumplido los once meses reglamentarios, supongo que esas repatriaciones serán perfectamente viables.

¿Han sido diametralmente diferentes las condiciones de acogida en unos y otros lugares? ¿O han sido diferentes las visiones de unos y otros sobre circunstancias más o menos similares?

Hay una situación objetiva: España está en plena crisis y su tasa de desempleo es la mayor de Europa, de modo que la integración plena, que empieza por la independencia económica, se vislumbra difícil. Cuando el economista Miguel Martínez se queja de la lenta homologación de títulos académicos y universitarios («un trámite muy lento y burocratizado», admite un portavoz de Accem) y duda de las “posibilidades de que podamos acceder al mercado laboral conforme a nuestros estudios y preparación”, se integra al clamor de varios millones de españoles.  Es el caso del odontólogo Alfredo Pulido, aunque según éste, “Nada es comparable con una prisión, y menos en Cuba”.

Según las ONG de acogida, algunos han conseguido algunos trabajos esporádicos, pero ningún contrato permanente. La secretaria general de CEAR, Estrella Galán, asegura que los cubanos cuentan con la «simpatía» de la sociedad española, pero que los pocos que han encontrado trabajo ha sido en la economía sumergida, o que, como cualquier parado de larga duración, “ante el temor a perder las ayudas, sopesan bastante las ofertas de trabajo». Por todas estas razones, el gobierno ha decidido prorrogar otros seis meses los subsidios, siempre que «las personas formen parte activa del proceso de integración«, en palabras del subdirector para Migraciones de Cruz Roja, José Javier Sánchez.

Lo cierto es que desde octubre, nueve disidentes se han trasladado a Miami, uno a Chile y otro a la República Checa, y la cifra podría ascender a una treintena. Las autoridades norteamericanas ya han creado un programa de visados para los asilados políticos cubanos. Si se trata de reunirse con sus familiares y encontrar un espacio promisorio, es perfectamente razonable. Si alguno confía en las subvenciones norteamericanas al exilio político cubano, debería tomar nota de las quejas de Reina Luisa Tamayo, madre Orlando Zapata, porque la ayuda que ha estado recibiendo se está «agotando» y actualmente ninguno de sus doce familiares, alojados en cuatro apartamentos (a un alquiler de 1.295 dólares mensuales cada uno) tiene trabajo que les garantice el sustento en los próximos meses. De momento, ya buscan un nuevo lugar donde vivir, más económico.

Una de las informaciones más asombrosas relacionadas con los excarcelados cubanos la ofrece Fran Cosme (http://www.primaveradecuba.org/Articulo/22odisea). Según él, “dos minutos antes de abordar el avión, funcionarios de la embajada española les dieron a firmar un compromiso que dentro de sus tantos puntos contenía uno que los obligaba a abstenerse de formular críticas al gobierno cubano y al español, así como abstenerse también de manifestaciones políticas”. El autor no cita la fuente y, dadas las pruebas, resulta difícil compatibilizar esas exigencias (claramente inconstitucionales) con el hecho de que el 19 de julio de 2010, diez ex prisioneros solicitaron por escrito a los cancilleres de la Unión Europea que no fuese revocada la posición común, tal como solicitaba el ministro Moratinos, sin que, hasta donde se sabe, se produjeran represalias. O que Regis Iglesias y Miguel Martínez aceptaran una invitación a una conferencia de prensa organizada en Madrid por Unión Progreso y Democracia (UPyD), en la que ambos señalaron que España ha incumplido el “Proceso de acogida e integración social a personas pidiendo protección internacional”. En esa ocasión, Fernando Maura, de UPyD, sostuvo que “los trajeron como mercancía política para cambiar la posición común de la Unión Europea hacia Cuba”. Olvidó decir que en aquella conferencia de prensa, Iglesias y Martínez también eran “mercancía”, en este caso de la política doméstica.

Responsables de las ONG de acogida han afirmado que la mayor parte de los excarcelados llegó con unas «expectativas muy altas que no se han podido cumplir». Y eso nos lleva a un fenómeno endémico en la sociedad cubana: la sobrevaloración de lo extranjero. Frente a la retórica de Granma, según la cual, excepto Cuba, Corea del Norte y Venezuela, el mundo entero está a punto de hundirse en la miseria, los cubanos han desarrollado un imaginario del Malecón pallá en el cual los jamones pata negra y los trajes de Armani florecen como la verdolaga. Basta recogerlos. Eso explica que muchas familias consideren las remesas vitalicias de sus parientes out of borders una especie de derecho adquirido por el simple hecho de permanecer en la Isla, cuidándola para que no se hunda y que al regresar de visita la encontremos en el mismo sitio. Y que el primo segundo de la tía política no pida un par de tenis para ir a la escuela, sino unos Converse último modelo.

Durante medio siglo ha actuado sobre nosotros una pinza perversa. Por un lado, el poder ha intentado convencernos de que los cubanos, faro y guía del universo, somos el pueblo elegido, tributario natural de la solidaridad internacional. Y predica con el ejemplo: casi 198.000 millones logró sacarle a los rusos, y 21.000 millones de deuda impagada. Más lo que le debe al Club de París y las subvenciones venezolanas.

La otra mandíbula de la pinza es la indefensión. El cubano que reside en la Isla no está autorizado a mejorar su situación económica, algo que debe comprender el visitante que llega, y el amigo o pariente que lo recibe si tiene la suerte de brincar el charco. Quienes lo ayudan, invitan o convidan como muestra de amistad, afecto, amor u otros sucedáneos, cumplen una obligación que no requiere más explicaciones.

En el caso que nos ocupa, puede que algunos consideren una obligación internacional la subvención a quienes luchan por la democracia en Cuba, y han sufrido prisión por ello. Es comprensible que eso fuera así mientras permanecían en la Isla, hostigados por el régimen que les negaba, incluso, el acceso a un puesto de trabajo. Y es justo que se les otorguen subsidios temporales y facilidades para integrarse a esta sociedad en uno de sus momentos más difíciles, algo de lo que no disfrutan millones de sus compatriotas, “simples inmigrantes”, en palabras de Erick Caballero.

Pero ningún país del mundo tiene obligaciones o deberes con la Isla. El destino de Cuba es, exclusivamente, un asunto de los cubanos.

Un amigo que fue a recibir a uno de los primeros grupos de excarcelados me contó de una señora que, al bajar del avión, le manifestó su intención de continuar desde España la lucha por la democratización de Cuba. Y él le respondió: “Después de las seis”. “¿Cómo?”, preguntó ella. “Después de las seis. A esa hora termina la jornada de trabajo”.

 

“Después de las seis”; en: Cubaencuentro, Madrid, 18/07/2011. http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/despues-de-las-seis-265503





Desobediencia

12 07 2011

El poder, humano o divino, siempre ha tenido la obediencia (de los súbditos) en muy alta estima. La desobediencia de Adán y Eva les canceló automáticamente su permiso de residencia en el jardín del Edén. Fue el primer pecado para los judíos, no necesariamente heredable por toda la especia humana, aunque lo asegure el cristianismo, como si lleváramos en nosotros el ADN de la culpa.

La desobediencia a los mandamientos de Jehová es pecado, no importa lo absurdas o despiadadas que sean sus órdenes. Así la autoridad de Dios, como afirma Erich Fromm en Tener y ser, queda “modelada sobre el papel de un rey de reyes oriental”. Y esos reyes aprovecharon desde entonces el modelo para sacralizar su despotismo a imagen y semejanza del “capo di tutti capi”. Aunque más tarde Santo Tomás de Aquino, como también afirma Fromm, le diera al pecado un sentido humanista, al considerar que éste no consiste “en desobedecer a la autoridad irracional, sino en ir contra el bienestar humano”.

Fue el caso de Prometeo, quién desobedeció a los dioses al entregar el fuego a los hombres. Ni se sometió al mandato de la autoridad, ni se sintió culpable, “rompió la ecuación entre desobediencia y pecado”. Pero el poder suele ser bastante ajeno a la compasión y sobre Prometeo cayó todo el peso de la (in)justicia divina.

El 12 de abril de 1954, el académico Piotr Kapitsa (Premio Nobel de Física 1978) escribió una carta a Nikita Krushov en la que afirmaba: “El estímulo principal para cada creación es el descontento con lo existente. El inventor está descontento con los progresos existentes e inventa nuevos; el científico está descontento con las teorías existentes y busca otras más perfectas, etc. Las personas activamente descontentas son intranquilas y su carácter no les permite ser borregos obedientes (…) el genio se manifiesta generalmente en la desobediencia. El hombre busca algo nuevo cuando no quiere atenerse a lo existente porque no lo satisface. La desobediencia es uno de los rasgos inevitables que se manifiestan en el hombre que siempre busca y crea algo nuevo en la ciencia, el arte, la literatura o la filosofía. De manera que parecería que una de las condiciones para el desarrollo del talento fuera la libertad de desobediencia”.

A un año de la muerte de Stalin, Kapitsa escribió dos palabras que en la URSS de entonces eran heréticas: “libertad” y “desobediencia”. Hacía suya la frase de Siegmund Freud: “Genio y obediencia son cosas incompatibles”. Ignoro cuál fue la respuesta de Kruschov, pero presumo que estaría en consonancia con la del zar Nicolás I cuando se reunió con los estudiantes más brillantes de la Universidad de Moscú y les espetó que “No preciso inteligentes, sino obedientes”. Así le fueron las cosas.

Una relectura de la historia nos demuestra que sociedades donde en su día florecieron la creatividad y el talento se apagaron cuando se impuso la obediencia y se unció el talento a las necesidades del poder. China era, en el siglo XIV, la nación tecnológicamente más avanzada del planeta. Pero entonces, según el historiador Manuel Castells, el Estado inhibió el desarrollo tecnológico por temor  al impacto de las nuevas tecnologías en el statu quo social; los elementos más dinámicos de la cadena productiva se consagraron al servicio estatal; la sociedad se supeditó completamente a las necesidades del Estado; se impuso una rígida organización burocrática; se suprimieron los contactos y el comercio con extranjeros, y la exploración geográfica, que había alcanzado la costa occidental de África en enormes flotas junto a las cuales las carabelas de Colón eran meras chalupas, fue abandonada y se prohibió por decreto la construcción de grandes barcos.

No escasean ejemplos puntuales de dictaduras que han potenciado, de forma interesada y muy dirigida, la investigación en determinados campos, especialmente los relacionados con la industria armamentística. La Alemania nazi y la URSS, por ejemplo. Pero, al cabo, conceder sólo libertad condicional al talento ha terminado por atrofiar esos impulsos creativos. La II Guerra Mundial concluyó con un golpe de tecnología sobre Hiroshima fraguado, en buena medida, por “excedentes” de la ciencia alemana que resultaron inadmisibles para el poder nazi.

Desde finales del siglo XIX la ciencia ya no es una parcela acotada donde cada genio cultiva en solitario sus propias ideas, sino un ecosistema en el que las ideas fluyen de unos campos a otros en una interacción difícilmente predecible por un plan quinquenal. Conceder libertad a los cultivadores de tomates y no a los de pepinos sólo sirve para que jamás se pueda hacer un buen gazpacho.

En Cuba existe hoy una gran masa escolarizada y una mina de talento por explotar. Pero no es suficiente. Carlyle afirmó que el genio es una capacidad infinita para esmerarse, pero para ello necesita condiciones propicias, patrocinios y múltiples impulsos que lo hagan posible. No basta crear un centro de Biotecnología y otro de Inmunoensayos, sectores promisorios en el imaginario castrista. Las limitaciones impuestas a la libertad creadora se traducen en limitaciones de lo creado.

El genio suele serlo en determinadas parcelas del conocimiento. No se le puede amaestrar para que salte por un aro ajeno a sus saberes. Fuera de su agua, como el pez, se ahoga, o busca en otra charca aguas alternativas. El bracero mexicano desobedece su destino y huye al Norte por razones de supervivencia. El talento hace lo mismo con un aliciente adicional: la búsqueda del clima adecuado para que su talento eclosione y alcance su posibilidad, y no se quede en la imagen, para decirlo en palabras de Lezama.

Desde mediados del siglo XX, asistimos a la sociedad del conocimiento. El desarrollo no está ya determinado por quién produce más acero o más telas, sino por quién produce más ideas. Y existe una clara distinción entre países productores y países consumidores de ideas; entre países que atraen talento y países que lo exportan. Cuba es, desde hace medio siglo, un exportador de talento. Comenzó por exportar en masa a toda la clase empresarial, los que ahora llaman emprendedores, y una buena parte de su dotación técnica. Y ha continuado exportando talento, ya educado dentro de la Revolución, en oleadas sucesivas o en un inexorable goteo.

En los “Lineamientos de la política económica y social” que, presuntamente, signarán la vida de los cubanos durante los próximos años, se habla de “crear condiciones organizativas, jurídicas e institucionales” para el desarrollo de la ciencia; “sostener y desarrollar investigaciones sobre el cambio climático, preservación de los recursos y las ciencias sociales”; “institucionalizar y sistematizar”; “ir creando las condiciones para propiciar la integración de los logros de la ciencia y la técnica en la producción”; “completar y aplicar los instrumentos jurídicos requeridos para la articulación del Sistema de Ciencia e Innovación Tecnológica”. De nuevo los planes quinquenales, el dirigismo machacón desde un Estado que ha demostrado sobradamente su incapacidad de fomentar y de prever, y que sólo ha logrado una imparable sangría de talento. Y, justamente, la palabra “talento” no aparece en esos “Lineamientos”. Tampoco la palabra “libertad”, excepto en la frase de Fidel Castro que sirve de exergo, donde se afirma que la Revolución “es igualdad y libertad plenas”. Sí se repiten hasta ocho veces los términos “orden”, “ordenamiento” y “ordenado”, y otras ocho veces, entre los “Lineamientos” y el “Informe central” de Raúl Castro, la palabra “disciplina”.

En lugar de desobediencia creadora, disciplina (léase obediencia); en lugar de libertad, orden.

Durante décadas, ante cualquier idea alternativa a las orientaciones que bajaban desde las alturas, nos repetían que aquellas directrices venían investidas de la más alta sabiduría, contaban en su haber con todos los datos de los que carecíamos nosotros, los simples mortales. El devenir histórico de Cuba acabará convenciéndonos de que los simples mortales teníamos algún destello de genialidad, o que el Olimpo estaba plagado de incompetentes, si aceptamos la tesis de Osias L. Schwarz: “De un máximo de observaciones, un hombre de talento extrae un mínimo de conclusiones, mientras que el genio saca un máximo de conclusiones de un mínimo de observaciones”.

Dado que se trata de los mismos incompetentes, me temo que un máximo de observaciones del mundo donde, quiéranlo o no, Cuba se inserta, no les alcancen para comprender que las naciones más avanzadas son, justamente, aquellas donde la libertad, incluso la libertad de equivocarse, es un derecho, y donde el aparato del Estado está condenado a aceptar, le guste o no le guste, la desobediencia del talento.

“Desobediencia”; en: Cubaencuentro, Madrid, 12/07/2011.  http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/desobediencia-265263





El momentómetro

28 06 2011

En 1989 se implantó en Cuba un sistema de evaluación que rebajaba la frontera del aprobado y favorecía, en la estela del llamado “promocionismo”, un incremento de las notas medias en el sistema de enseñanza que no reflejaban en lo absoluto un incremento en la calidad pedagógica o los conocimientos de los estudiantes. Tras consultar a maestros, pedagogos y estudiantes, así como las claves del nuevo sistema, escribí un artículo donde se reflejaba su efecto perverso sobre la calidad de la enseñanza. Por entonces, yo estaba condenado a escribir sobre planetas distantes e historia antigua, y el artículo fue engavetado por la revista Somos Jóvenes siguiendo orientaciones de la dirección nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas, dado que aquel no era “el momento” adecuado para su publicación. Tres años más tarde, ya derogado el sistema de evaluación, en una asamblea de la editorial con el secretario general de la UJC, éste nos invitó a un periodismo más comprometido, y citó como ejemplo mi artículo que, de haberse publicado en su momento, hubiera sido extraordinariamente útil para evitar los males provocados por aquel sistema.

Todos recordamos la sutil dialéctica de “el momento”. Habitualmente, en Cuba cualquier crítica sólo es admisible si se pronuncia en “el momento” histórico correcto. Y ello requiere una delicadísima percepción de hacia dónde soplan los alisios de la política nacional. Normalmente, nunca es “el momento”, y lo más frecuente es que “el momento”, fugaz milisegundo histórico, pase por nuestro lado sin que nos demos cuenta, y la próxima estación del crítico sea enterarse de que ya no es “el momento”.

Eso me recuerda una anécdota a la que se refiere Isaiah Berlin en “La dialéctica artificial”: Un camarero de un crucero pregunta cómo evitar que los platos se le caigan cuando la mar se pique. Le responden que no deberá caminar en línea recta, sino en zigzag, acomodando sus pasos al balanceo del barco. Llegado el momento, rompió una montaña de platos y argumentó en su defensa que cuando él hacía zig, el barco hacía zag, y viceversa. Concluye Berlin que esa es la sabiduría de cualquier ciudadano soviético: saber hacer zig o zag al compás del Partido.

“El momento” es una dama famélica a dieta de puro silencio. Camina con un dedo sobre los labios. Pide silencio, porque cualquier palabra no autorizada puede servirle al enemigo para componer una copla satírica. No hay que darle argumentos. Que se resigne a la música instrumental. Los muertecitos de Stalin no estaban muertos sino en terapia intensiva; se les proporcionaba respiración artificial de discursos, himnos en vena. Hasta la intervención de Nikita Kruschov en el XX Congreso. Ese día los desconectaron de golpe. Y fíjese bien, compañero, sabemos que hay un bache en la carretera de Viñales, pero no es el momento histórico de mencionar ese bache, que es bache pero es nuestro. El enemigo usaría nuestra autocrítica para decir que toda la carretera de Viñales es un bache, que el comunismo es un bache en la carretera de la Historia. ¿Comprende, compañero?

Entre “Fidel, Kruschov, estamos con los dos” y “Nikita, mariquita, lo que se da no se quita” hubo un interregno de duda en que un error de cálculo podía ser fatal. Como lo fue el titular del diario Revolución ante la invasión rusa a Checoslovaquia de 1968. Los chinos han sido, alternativamente, hermanos y peones del imperialismo. En 1978, los “gusanos” se convirtieron en “comunidad cubana en el exterior”, “mariposas”, para abreviar. Los sancionados por escribir a sus padres y hermanos de Miami, pudieron recibirlos en persona y sin disimulo. Nunca el género epistolar fue tan maltratado. La revista Sputnik pasó de recomendable a prohibida. Silvio Rodríguez, de prohibido a obligatorio. Y Fidel Castro, en 1985, durante el “Proceso de rectificación de errores y tendencias negativas”, censuró el desempeño de su propia revolución como quien acaba de regresar de un largo viaje y encuentra la casa desordenada.

Ahora hemos escuchado a Raúl Castro afirmar que “o Cuba cambia o se hunde la revolución”; «o rectificamos o ya se acaba el tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos hundimos”; se refiere a los «errores» cometidos durante medio siglo de socialismo; invita a  «poner sobre la mesa toda la información y los argumentos que fundamentan cada decisión y, de paso, suprimir el exceso de secretismo a que nos habituamos durante más de 50 años de cerco enemigo»; afirma que «es necesario cambiar la mentalidad de los cuadros y de todos los compatriotas al encarar el nuevo escenario que comienza a delinearse»; invita a  no frenar, como en el pasado, las iniciativas de cambio, y que los acuerdos del Gobierno deberán cumplirse y no convertirse en letra muerta como ha sido habitual.

Y haciéndole la segunda, Alfredo Guevara (http://www.cubaencuentro.com/cuba/noticias/alfredo-guevara-cuba-vive-transicion-del-disparate-al-socialismo-264525) considera que Cuba vive una “transición del disparate” hacia el socialismo y, en un encuentro con estudiantes universitarios que recoge el portal Cubadebate, llama a “desestatizar” y “desburocratizar” al país. Advierte que nada cambiará “mientras todo lo administre una burocracia disparatada e ineficiente”, y llama a “destruir este aparataje descomunal que ha decomisado la sociedad”. “El crimen más grande que podemos cometer es aceptar que la ignorancia ocupe cargos (…) tenga poder sobre los demás. Y hay demasiada ignorancia en nuestro Estado todavía”. “Todas mis esperanzas, la verdad, están en que la desestatización y la desburocratización de la sociedad cubana, conduzca a una sociedad en que la creatividad de las personas se desencadene y sea tomada en cuenta seriamente”. Y concluye que “en lo más alto de la cúpula del poder hoy día, no priman ideas dogmáticas”, pero que durante años los dirigentes estudiaban marxismo “como marxismo-leninismo, como catecismo estalinista”.

Como diría Martí, «es la hora de los hornos y no se ha de ver más que la luz» (al final del túnel), por lo que el presidente cubano ha afirmado que ahora no es tiempo de mirar atrás, confiando en la amnesia selectiva de los cubanos. Una amnesia en la que también confía Alfredo Guevara. Pero, desgraciadamente, existen las hemerotecas.

Guevara considera que Cuba vive una “transición del disparate” hacia el socialismo. Y no queda muy claro a qué se refiere, porque en su intervención de 1961 en la Biblioteca Nacional afirmó que “después de la proclamación de nuestra revolución como una revolución socialista, no puede haber ni crítica ni posición honesta y seria de un intelectual que no parta del conocimiento profundo y serio de las posiciones marxistas-leninistas” (Revolución es lucidez, Ediciones ICAIC, 1998). ¿Era ese el disparate? En caso contrario, ¿lo mencionó antes?

Quien llama a “desestatizar” y “desburocratizar” al país, el que advierte que nada cambiará “mientras todo lo administre una burocracia disparatada e ineficiente”, y llama a “destruir este aparataje descomunal que ha decomisado la sociedad”, es el mismo que encabezó la cruzada contra Lunes de Revolución en aras de una centralización (del poder) cultural, el que  llamaba a desenmascarar “estas corrientes que se titulan nuevas y son antiguas, que se enmascaran con la revolución y se ríen de ella, que apoyan a la revolución y la niegan con su indiferencia en el arte”. (“Las catedrales de paja”, en: Nueva revista cubana, enero-marzo, 1960), y los acusó de no reconocer el cine soviético y de alabar, en cambio, el cine norteamericano, primero, luego la “nueva ola” francesa y el cine polaco. Y lo hizo en estrecho contubernio con el neoestalinismo de Edith García Buchaca. Aunque ahora afirme que durante años los dirigentes estudiaban marxismo “como marxismo-leninismo, como catecismo estalinista”.

Quien afirma que “el crimen más grande que podemos cometer es aceptar que la ignorancia ocupe cargos (…) tenga poder sobre los demás. Y hay demasiada ignorancia en nuestro Estado todavía”, no sólo hizo silencio mientras tanta ignorancia era entronizada, sino que practicó él mismo un favoritismo que con frecuencia primaba en el escalafón virtudes ajenas a la capacidad y el talento.

El que pone sus esperanzas en que nos encaminemos “a una sociedad en que la creatividad de las personas se desencadene y sea tomada en cuenta seriamente”, es el mismo que hostigó a Tomás Gutiérrez Alea, la figura mayor del cine cubano. En Volver sobre mis pasos. Una selección epistolar de Mirtha Ibarra (Tomás Gutiérrez Alea; Ediciones y Publicaciones Autor SRL, Madrid, 2007), cuya publicación intentó impedir Alfredo Guevara, aparece el memorando de Titón a Guevara, fechado el 25 de mayo de 1961, “Asuntos generales del Instituto”, donde toca prácticamente todas las llagas que asolarían durante medio siglo la cultura y la vida cubana: la ultracentralización de la toma de decisiones, que termina creando un cuello de botella que entorpece el trabajo; el escamoteo y la ocultación de información para evitar que los creadores “se contaminen” de algún virus capitalista; la cúpula autodesignada para decidir quién puede leer o ver esto o aquello sin mancharse; el monopolio estético, pues todas las obras deberán pasar por el filtro del gusto de una sola persona; la tendencia a pensar por los demás e imponer ideas; la minimización de los márgenes de libertad y la falta de confianza en las personas, con su corolario: la supervisión excesiva que ralentiza y castra el trabajo, mata la pasión artística y crea un clima opresivo.

Por eso no es raro que Memorias del subdesarrollo saliera adelante gracias a la intervención personal de Osvaldo Dorticós, entonces presidente de la República; que su película El encuentro fuera paralizada; que algunas de sus películas fueran engavetadas y otras, llevadas a pasear por diferentes festivales internacionales de la mano de funcionarios y burócratas, sin comunicarlo siquiera a su director, o que prosperara, con la anuencia de Guevara, el caso de suplantación realizado por Santiago Álvarez al apropiarse del crédito de realización de Muerte al Invasor, dirigido y editado por Titón. En carta de 1977 a Alfredo Guevara, Titón reconoce que las relaciones entre ambos han dejado de existir hace tiempo, a pesar de lo cual le escribe para aclarar cosas en aras del trabajo. Desgrana, entonces, un rosario de miserias y ostracismo a los que ha sido sometido, e incluso la posibilidad de irse del ICAIC y no hacer más cine.

En el caso específico de Guevara, hay que reconocer que, muy selectivamente, dio refugio en tiempos difíciles a artistas condenados al ostracismo, y no se le puede aplicar que “la ignorancia ocupe cargos”, para decirlo con sus palabras. La explicación la ofrece él mismo: “Creo que la inteligencia cuando es madura tiene un ángulo de diabolismo; si no, no es inteligencia”. (Entrevista a Alfredo Guevara por Leandro Estupiñán Zaldívar el 23 de octubre de 2009)

“Más vale llegar a tiempo que ser invitado”, reza un viejo proverbio, y a ese don de la oportunidad apela en todo el mundo la clase política. La diferencia es que en Cuba sólo existe un momentómetro homologado (obsoleta tecnología soviética remendada una y otra vez), y aunque las hemerotecas estén racionadas e impere la ley del olvido selectivo, para su mal, ha venido Pilar Google trayendo “al desmemoriado una almohadilla de olor”.

 

“El momentómetro”; en: Cubaencuentro, Madrid, 28/06/2011. http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/el-momentometro-264665





Cuba en su encrucijada (Entrevista a Carmelo Mesa Lago)

21 06 2011

Catedrático Distinguido Emérito de Economía y Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Pittsburgh, Carmelo Mesa Lago ha sido catedrático visitante en la Universidad Internacional de la Florida, Universidad de Tulane, Universidad de Salamanca e Instituto Universitario Ortega y Gasset, así como asesor regional en Seguridad Social en la CEPAL. Es miembro de la Academia Nacional de Seguridad Social (EE. UU.) y de la Junta Editorial de la Revista Internacional de Seguridad Social (Ginebra) y fue Presidente de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA, EEUU). Autor de 79 libros y 250 artículos/capítulos de libros, sobre seguridad social, Cuba y sistemas económicos comparados, publicados en ocho idiomas en 33 países; entre sus libros más recientes encontramos: Atención de la salud para los pobres en América Latina y el Caribe (1992), Breve historia económica de Cuba socialista (1994)Manual de economía de la seguridad social en América Latina (1998), Buscando un modelo económico para América Latina ¿mercado, socialista o mixto? (2002), La economía y el bienestar social en Cuba a comienzos del siglo XXI (2003), Las reformas de pensiones en América Latina y su impacto en los principios de seguridad social (2004), Cuba’s aborted reform: Socioeconomic effects, international comparisons and transition policies (con Pérez-López, 2005), Las reformas de salud en América Latina y el Caribe y su impacto en los principios de seguridad social (2006), Reassembling social security: A survey of pension and healthcare reforms in Latin America (2008) y World crisis effects on social security in Latin America and the Caribbean: Lessons and policies (2010). Consultor en seguridad social y salud de los más importantes organismos internacionales, ha conducido investigaciones y asesorías en pensiones, salud o protección social en 19 países latinoamericanos, cuatro países del Caribe anglófono, dos europeos, dos africanos y dos asiáticos. Ha recibido premios y bolsas de investigación de instituciones europeas, norteamericanas, latinoamericanas y asiáticas, incluyendo el Premio Internacional de la OIT al Trabajo Decente (compartido con Nelson Mandela) y fue finalista al Premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales en 2009.

El pasado 6 de junio, Mesa Lago ofreció en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en Madrid, la conferencia “Servicios sociales bajo la revolución cubana (1959-2011): Salud, educación, vivienda, pensiones, desempleo y salario real”, germen de la presente entrevista.

 

La Revolución ha hecho hincapié en su carácter social. Cuba en 1958 estaba entre los tres primeros países de América Latina en cuanto a los promedios nacionales de sus prestaciones sociales, pero con enormes diferencias entre grupos de ingreso y entre la ciudad y el campo. Son indiscutibles los logros cubanos en alfabetización, educación y asistencia sanitaria, no así en vivienda, mientras que las pensiones ajustadas a la inflación se han deteriorado. ¿En qué medida estos cincuenta años han sido un avance y en qué medida un retroceso en cuanto a las prestaciones sociales?

Carmelo Mesa Lago: En un artículo publicado en América Latina Hoy (2008) he demostrado que, en vísperas de la Revolución y respecto a promedios nacionales en indicadores sociales, Cuba se ordenaba entre los tres primeros países latinoamericanos (por ejemplo, tenía la mortalidad infantil inferior), pero con diferencias notables entre grupos de ingreso y entre las zonas urbanas y las rurales (así la mortalidad infantil era la mitad de la nacional en La Habana pero el doble en el campo, donde se concentraba la pobreza). La Revolución universalizó e hizo gratuitos los servicios educativos y sanitarios, eliminando o reduciendo notablemente dichas brechas y también expandió la cobertura de las pensiones. Esto fue posible por la acción del Estado y 65.000 millones de dólares recibidos de la URSS en el período 1960-1990, de los cuales Cuba solo devolvió 500 millones. En 1989, la Isla se colocaba a la cabeza de América Latina y de muchos países socialistas en la gran mayoría de sus indicadores sociales. Pero la desaparición de la URSS y el campo socialista provocó la caía del 35% del PIB entre 1989 y 1993, y esto, unido a serios errores de política económica interna, causó un severo deterioro de los servicios e indicadores sociales. Ocurrió una mejoría con la recuperación que comenzó en 1995 impulsada por reformas tímidas hacia el mercado, pero a comienzos del siglo XXI, Fidel revirtió las reformas, lanzó la Batalla de Ideas, recentralizó la toma de decisiones y debilitó el sistema económico antes de la crisis económica mundial, lo cual ha vuelto a dañar los servicios sociales que, además, se han hecho insostenibles financieramente en el largo plazo, como ha reconocido Raúl Castro.

 

Desde los años 60, Cuba prácticamente eliminó el desempleo por el rápido expediente de inflar las plantillas que hicieron irrentables las empresas estatales. En tu conferencia citaste el dato oficial de que el desempleo disminuyó entre 1989 y 2009 de 8% a 1,6%, aunque te referiste a un desempleo oculto de 34% en los años 90. El progresivo deterioro del poder adquisitivo de los salarios ha hecho evidente que, en lugar de crearse empleo, se redistribuyó el desempleo. Y ello creó una subcultura sintetizada en la frase: “El estado simula que me paga y yo simulo que trabajo”. Dijiste que casi la mitad de los nuevos cuentapropistas son jubilados o proceden de la economía sumergida y, dada la presión fiscal y la corrupción de inspectores que imponen su propio sistema tributario, 27.000 trabajadores por cuenta propia han devuelto sus licencias. Raúl Castro propone terapias de shock que incluyen el despido de más de un millón de trabajadores que, presuntamente, encontrarán empleo en la economía no estatal. ¿En qué medida esa fuerza laboral podrá reajustarse a una economía competitiva y esto podría ocasionar una fractura social de consecuencias imprevisibles?

CML: En un artículo reciente publicado en Espacio Laical analizo este problema. Supongamos que una fábrica necesita 100 trabajadores pero el Estado emplea 200, eso reduce el desempleo “abierto” pero disminuye a la mitad la productividad laboral y el salario, a más de crear desempleo “oculto” o contratación de mano de obra innecesaria (“plantillas infladas”). Esta práctica, que se expandió a través de la Revolución, se agravó con la crisis de los 90 porque cientos de fábricas y empresas fueron cerradas por falta de insumos importados y demanda de las exportaciones cubanas por los desaparecidos países socialistas. Sin embargo, el gobierno mantuvo los salarios de los trabajadores, muchos de los cuales se fueron a casa, y con ello aumentó el desempleo oculto a 34% en 1993 según cálculos de la CEPAL; aunque después de 1998 aquella dejó de publicar esas estimaciones. El desempleo oficial era 1,6% en 2010, pero los 500.000 trabajadores estatales excedentes que debían ser despedidos en marzo de 2011 equivalían a 10% de la fuerza de trabajo, por lo que el total de desempleo era realmente 11,6%, muy superior al promedio regional. Por otra parte, el salario “real” (ajustado a la inflación) descendió 73% entre 1989 y 2010, o sea, que el poder adquisitivo cayó a una cuarta parte, un severo desincentivo para el trabajo estatal y la productividad. El plan era despedir un millón de trabajadores a fines de 2011 (20% de la fuerza laboral) y 1,8 millones para 2014 (39%). Los desplazados deberían encontrar ocupación en el sector “no estatal” (privado) pero se autorizaron solo 178 ocupaciones, muchas de ellas de poca monta (payasos, carretilleros, forradores de botones) y la mitad no podía contratar empleados. Además, los impuestos son excesivos (hasta 40% sobre el ingreso, 25% por fuerza laboral y seguridad social, 10% sobre ventas, etc.), lo que creó desincentivos para registrarse como cuentapropista legal, de ahí que la mayoría de los “nuevos” 138.000 cuentapropistas lo eran ya antes como ilegales o se trataba de jubilados y 27.000 devolvieron las licencias. La Ministra de Finanzas y Precios declaró a la Asamblea Nacional el pasado diciembre, que el impuesto a la fuerza laboral crecería gradualmente según aumentase el número de empleados por los cuentapropistas, a fin de desanimar la contratación y así evitar la concentración de la riqueza. El gobierno anunció que el ingreso por impuestos sobre los cuentapropistas aumentaría 300% en 2011 pero mató al ganso antes de que pusiera los huevos de oro. A fines de febrero Raúl anunció el fracaso de esta política, pero el VI Congreso del PCC no hizo correcciones, en mayo se informó que se estudiaba una posposición y/o revisión de los impuestos y que todos los cuentapropistas podrían contratar empleados. Si esto no se hace y no se expande el número de ocupaciones privadas importantes, o bien los despidos no ocurrirán o, si ocurren, se generará una situación social peligrosa.

 

En los 90 se observó un decrecimiento en el ritmo de la educación superior, comprensible dado que los profesionales que, obligatoriamente, tienen que trabajar para el Estado fueron los más afectados por la crisis. Durante lo que va de siglo, gracias a la creación de las universidades municipales y otras vías, se observa un incremento desproporcionado de las ciencias humanísticas y sociales y de la pedagogía en un país donde la educación primaria se contrae y en un mundo cuya solvencia depende cada vez más de la alta capacidad tecnológica. Si sumamos a eso el notable éxodo de profesionales, ¿coloca esto a Cuba en una situación de desventaja a los efectos de reinsertarse en una economía mundial altamente competitiva? ¿Limita las posibilidades del país a una economía tercermundista con bajos índices de valor añadido y servicios?

CML: La “Batalla de Ideas” lanzada por Fidel a comienzos de este siglo provocó una explosión de las universidades municipales y de la matrícula, que saltó 128% entre 1989 y 2010, pero con un comportamiento muy distinto por disciplinas: las humanidades y ciencias sociales aumentaron 2.850% y la pedagogía 1.118%, pero las ciencias agrícolas solo 24% y las ciencias naturales y matemáticas decrecieron 30%, esto último es una amenaza para el desarrollo económico del país. A pesar del enorme aumento de la matrícula en pedagogía ocurrió una seria escasez de maestros (por los bajísimos salarios) y para paliar el vacío se creó un programa de “maestros emergentes” integrado por jóvenes del campo que recibían un entrenamiento rápido; la calidad de la enseñanza se deterioró y se reveló que muchos de los universitarios recién ingresados sufrían de graves faltas de ortografía y estaban incapacitados para tener éxito en sus carreras. Raúl eliminó el programa de maestros emergentes y las escuelas en el campo, al tiempo que estableció cuotas de ingreso para las disciplinas en que había sobre-matrícula, y ofreció incentivos a los maestros retirados para que volvieran a las aulas. El VI Congreso ha ratificado estas medidas, pero se necesita mucho más esfuerzo y reasignación de recursos para aumentar la matrícula y la capacidad de los universitarios en las carreras clave para el desarrollo. Un artículo que he publicado este año en la revista Temas estudia los problemas actuales de los servicios sociales en Cuba.

 

Los índices de salud de Cuba son, en buena medida, impresionantes: la segunda esperanza de vida de la región, tras Costa Rica; una mortalidad infantil que ha decrecido un 56% a pesar de la crisis, sólo menor a la de Canadá. Pero hay datos contradictorios, ¿por qué mientras ha decrecido la mortalidad infantil, ha aumentado un 61% la mortalidad materna? ¿Por qué disminuyen un 25% las camas de hospital mientras la población envejece y requiere más ingresos? Por otra parte, la escasez de medicamentos y la exportación de médicos especialistas (aunque la cantidad de médicos por 10.000 habitantes se haya duplicado), ¿se ha reflejado en los índices de salud del país?

CML: El gobierno ha seguido asignando sus escasos recursos para continuar reduciendo la mortalidad infantil que es la segunda más baja en el hemisferio porque esto se utiliza como “bandera” del desempeño de la sanidad cubana, pero el costo de disminuir aún más este indicador es sustancial y creciente, mientras que la infraestructura de agua potable y alcantarillado se abandonó y deterioró, lo que provoca enfermedades como diarreas agudas, hepatitis e intoxicación por alimentos contaminados. La mortalidad materna creció 61% en el período debido a que a las embarazadas a las que se descubre problemas en el feto se les aconseja abortar (lo cual reduce la mortalidad infantil) y por ello Cuba tiene la mayor tasa de abortos de la región. La severa escasez de medicamentos (la enorme mayoría solo puede comprarse en las tiendas de divisas) e infecciones post-parto explican este fenómeno. Fidel no cerró muchos hospitales ginecológicos y pediátricos a pesar de que tienen índices de ocupación inferiores al 50% (porque Cuba tiene la tasa de fecundidad menor del hemisferio y la población está disminuyendo), mientras que la población envejece y hay una grave escasez de asilos para ancianos y hospitales geriátricos, todo lo cual demuestra la irracionalidad en la asignación del gasto sanitario. La relación de médicos por 10.000 habitantes se duplicó en 1989-2010, pero un tercio de ellos trabaja en el extranjero (principalmente en Venezuela, que paga alrededor de 5.000 millones de dólares anuales por los servicios de profesionales cubanos), provocando una disminución del acceso de la población. Un acuerdo del VI Congreso estipula garantizar que la graduación de especialistas médicos cubra las necesidades del país y las que se generen por los compromisos internacionales. Hay evidencia abundante que la calidad de la atención médico-hospitalaria se ha deteriorado seriamente pero esto no se refleja en la mayoría de los indicadores de salud.

 

Basta una visita a La Habana para percatarse de que la pobreza ha aumentado considerablemente. En tu última conferencia de Madrid, afirmabas que en La Habana hay al menos un 20% de pobres y que la cifra debe ser superior en el interior del país. En 2009, sólo el 15% de esos pobres ha recibido asistencia social. ¿Cómo se han calculado esas cifras? Dado que ese gobierno pretende abandonar el modelo paternalista, ¿no debería implementar algún modelo asistencialista para evitar la pobreza extrema a los sectores más vulnerables? ¿No es contraproducente que el gasto en asistencia social haya disminuido?

CML: El gobierno cubano no publica series estadísticas sobre pobreza, pero una encuesta tomada en La Habana en 2002 y reportada por científicos sociales cubanos indica que el 20% de la población estaba en situación de pobreza. Debido a la crisis actual es lógico inducir que dicho porcentaje ha crecido, y existe evidencia de que la situación es peor en el interior de la Isla. Tomando la cifra de beneficiarios de asistencia social en La Habana en 2010 (dada por la Oficina Nacional de Estadística, ONE) y estimando el número de pobres basado en el porcentaje conservador de 2002, calculé que sólo 15% de los pobres reciben asistencia social. En 1994, tres científicos sociales cubanos (Julio Carranza, Pedro Monreal y Luis Gutiérrez) recomendaron en un libro clave que se sustituyeran los subsidios a los productos (por ejemplo, alimentos vendidos en el racionamiento a un precio inferior al precio de mercado) por subsidios a las personas, porque los primeros benefician a toda la población incluyendo al grupo de mayor ingreso. Esto equivalía a crear una red mínima de protección social focalizada en los pobres. Aunque dicho libro y sus autores sufrieron entonces la crítica oficial, Raúl adoptó esta política en el VI Congreso y este la ratificó. El problema es que la eliminación de las “gratuidades” y el plan de despidos aumentarán el número de necesitados a par que el presupuesto asignado a la asistencia social se redujo 38% en 1989-2011 (sólo 1,5% del PIB se asigna a la asistencia social). Habría que aumentar sustancialmente el presupuesto en ese rubro, estimar de manera precisa el número de pobres y desarrollar un método adecuado de focalización de los subsidios asistenciales como han hecho Brasil, Chile y Costa Rica.

 

Como ha reconocido el propio gobierno cubano, el actual sistema de seguridad social es insostenible. En veinte años el déficit de las pensiones ha crecido un 733% y la relación entre trabajadores activos y pensionados ha pasado de 3,6 a 3,1. Dado el éxodo de personas jóvenes, la baja natalidad y el envejecimiento de la población, ¿crees que la apertura (tímida, limitada y reticente) al trabajo por cuenta propia podrá evitar la bancarrota de la seguridad social cubana?

CML: El déficit del sistema de pensiones de seguridad social equivalió a 41% del gasto en 2009 y es creciente (debido al envejecimiento de la población) y sufragado por el Estado. La cotización sobre los salarios es 12% pagada por las empresas y sólo una proporción muy pequeña de trabajadores cotiza un 5% (esta contribución se estipuló por la reforma tributaria de 1994 pero se pospuso y ahora está supeditada a que los trabajadores reciban primero un incremento salarial). Para equilibrar las finanzas, la cotización debió ser 20,4% en 2009 y continuar aumentando cada año. Se ignora cuál es la deuda actuarial a largo plazo del sistema, pero debe ser una de las mayores en la región. El porcentaje de personas mayores de 60 años creció de 11% a 17,4% en 1986-2009 y seguirá aumentando con mayor rapidez. A pesar del alto costo del sistema (casi 8% del PIB en 2009), la pensión promedio real (ajustada a la inflación) disminuyó a la mitad entre 1989 y 2009. Las edades de retiro en Cuba eran de las más bajas en América Latina (55 las mujeres y 60 los hombres) y como la esperanza de vida al tiempo del retiro era de las más altas, el tiempo promedio de recibir una pensión era el más largo, aumentando el costo. Una reforma del sistema previsional en 2008 aumentó las edades de jubilación en cinco años para ambos sexos, lo que se está haciendo gradualmente en siete años (yo había recomendado 20 años, pero la magnitud y crecimiento del déficit forzó la reducción del período). Esta y otras medidas de la reforma están bien encaminadas pero no lograrán restablecer el desequilibro financiero-actuarial del sistema. Los trabajadores por cuenta propia no tenían cobertura obligatoria en pensiones, sino voluntaria y pocos se acogían a ésta. Raúl y el VI Congreso hicieron obligatoria la cobertura y si se materializa la proyectada expansión del cuentapropismo, podría aliviar el déficit, pero se impone una cotización de 15% comparada con 5% a los pocos asalariados estatales que contribuyen, y esto es un obstáculo a la referida expansión.

 

La situación de la vivienda en Cuba ya es, más que catastrófica, trágica, con un déficit de 600.000 viviendas reconocido por el gobierno y que posiblemente se eleve a 1.000.000. ¿Podrían las nuevas medidas ayudar a resolver ese problema a medio plazo, o sólo beneficiará a un pequeño sector con elevados ingresos?

CML: Hay un consenso generalizado entre académicos dentro y fuera de Cuba de que la vivienda es el problema más grave que enfrenta el país. La reforma urbana de 1960 facilitó que los arrendatarios de viviendas se convirtieran en propietarios pagando dichos alquileres por 20 años y se dice que dos tercios de la población es propietaria de sus casas, pero también prohibió la compraventa así como la hipoteca (que pudiera usarse como colateral para obtener préstamos encaminados al mantenimiento y ampliación inmobiliaria). Otros tres problemas han sido: el deterioro y destrucción de las viviendas existentes por la falta de mantenimiento y oferta de materiales de construcción a la población, así como varios huracanes que causaron grandes destrozos, y la insuficiente construcción de nuevas viviendas: el número edificado cayó 44% entre 1989 y 2009, mientras que las unidades construidas por 1.000 habitantes se redujeron de 6 a 3 y aún no se han reparado/reconstruido las viviendas afectadas por ciclones recientes. Por ello el déficit habitacional se da oficialmente como 600.000, aunque mi estimado es de un millón. La “permuta” permite el trueque de casas o apartamentos de “similar” valor, pero está cuajada de trabas burocráticas y corrupción. El VI Congreso autoriza la compraventa, no elimina la permuta aunque estipula su flexibilización, legitima la construcción de viviendas por la población (existentes de facto por decenios) y promete satisfacer la demanda de materiales de construcción para la conservación y rehabilitación de viviendas. Estos cambios requieren de leyes o decretos que los regulen y no podemos anticipar los resultados en la práctica. En todo caso, los grupos de menor ingreso carecerán de recursos para adquirir materiales de construcción cuyos subsidios han sido ahora eliminados.

 

En el horizonte del próximo quinquenio hay varios factores que podrían modificar drásticamente la ecuación cubana: la muerte de Fidel Castro e incluso de su hermano, y de algunos funcionarios que ocupan puestos claves en la nomenclatura, dada la edad de la mayor parte de la cúpula; la perspectiva de encontrar petróleo en los bloques cubanos del Golfo de México; la posibilidad de un cambio de gobierno en Venezuela, primer socio comercial cubano con 9.000 millones de intercambio y petróleo a precios preferenciales; el levantamiento del embargo o su atenuación (considerando el cambio de opinión de la comunidad cubana, menor entre aquellos con derecho al voto, la visión más realista del presidente Obama y las perspectivas petroleras del Golfo), y la posible eliminación de barreras migratorias, lo que podría acentuar el éxodo, sobre todo de personas jóvenes, haciendo menos sostenible la seguridad social. ¿Te atreverías a aventurar algunas hipótesis sobre la incidencia de estos factores en el destino de la Cuba futura?

CML: Esta es una pregunta muy compleja que envuelve numerosas variables, la gran mayoría muy difíciles de predecir. Sin embargo, hay algunas seguras, como la eventual desaparición de la actual dirigencia de los “históricos”, aunque se ignora cuál será la posición de los relevos en la nueva generación (Marino Murillo, ex Ministro de Economía y Planificación y actual encargado de la implementación de los acuerdos del VI Congreso, parece ser uno de ellos, pero el equipo económico fue despedido en 2009-2010). Obama confronta problemas tremendos como las tres guerras, la crisis económica y su reelección, por lo que es difícil que gaste sus escasas municiones para modificar radicalmente la actual política hacia Cuba y, a pesar del cambio positivo de opinión entre los exilados cubanos en la Florida respecto al embargo y las relaciones con Cuba, ellos siguen eligiendo congresistas que se oponen a cualquier apertura. El descubrimiento de petróleo sería una bonanza a largo plazo para Cuba, pero requiere de tiempo para que produzca frutos, a más de que hasta ahora no se ha encontrado petróleo de calidad adecuada para su explotación y exportación. Varios académicos cubanos han advertido que la dependencia cubana de Venezuela es muy peligrosa y también lo es la excesiva concentración en la venta de servicios profesionales. En 2010 la economía venezolana tuvo uno de los peores desempeños en la región pero el alza de los precios del petróleo en 2011 es una inyección al régimen. Si Chávez pierde el poder en las próximas elecciones presidenciales, las consecuencias serían devastadoras para Cuba. Los recientes convenios con China podrían aliviar pero no sustituir la ayuda venezolana, porque Cuba tiene poco que exportar a China, cuyos dirigentes son más pragmáticos que Chávez. El posible éxodo que podría generar una apertura a la salida de cubanos solo atenuaría el déficit de las pensiones si los que emigran son ancianos o jubilados, mientras que una emigración de jóvenes ayudaría a reducir el desempleo pero implicaría una fuga de cerebros. En resumen, los problemas económico-sociales de Cuba sólo pueden resolverse con reformas estructurales integrales y profundas (más allá de las actuales, cuajadas de trabas y desincentivos) lo cual requeriría resolver el conflicto que probablemente existe dentro de la dirigencia cubana.

 

“Cuba en su encrucijada”; en: Cubaencuentro, Madrid, 21/06/2011. http://www.cubaencuentro.com/entrevistas/articulos/cuba-en-su-encrucijada-264203





Vivir es lo menos que podemos hacer (El suicidio entre los cubanos)

15 06 2011

Licenciada en Historia y en Sociología por la Universidad de La Habana, con un doctorado en Sicología por la Universidad de La Habana, y una maestría en Trabajo Social por la Escuela de Trabajo Social de Barry University de La Florida, Maida L. Donate ha trabajado en temas como la metodología para el estudio de las condiciones materiales de vida y la sociedad civil en Cuba, y el suicidio, tanto en la Isla como en Miami. Sobre este último publicó un libro y una excelente colaboración en el dossier temático de la revista Encuentro de la Cultura Cubana (n.º 45/46, 2007). Trabajó en Cuba con el antropólogo norteamericano Oscar Lewis entre 1969 y 1970. Ha realizado investigaciones para el Instituto Cubano de Investigación y Orientación de la Demanda Interna (ICIODI) entre 1983 y 1993, y para el Instituto Nacional de Investigaciones del Trabajo (INIT) entre 1977 y 1983. Ha colaborado en el diseño de una metodología para evaluar y monitorear la efectividad de programas de entrenamiento para el Banco Interamericano de Desarrollo. Profesora invitada en la Universidad de La Habana, en la Organización Panamericana de la Salud y en el Instituto Cubano de Epidemiología, ha formulado y gestionado programas de intervención centrados en la salud y la pobreza; la orientación y asesoramiento de jóvenes en situación de riesgo en un Programa de Empoderamiento del Vecindario, del Consejo Nacional Cubanoamericano para la prevención de la delincuencia juvenil en el Condado de Miami-Dade; en el Programa Comienzo Saludable, de apoyo a las mujeres embarazadas y familias con niños menores de tres años, y para los Servicios de Migración y Refugiados, ayudando a los menores recién llegados no acompañados, y sus familias.

Con esas credenciales, no será la última vez que Maida L. Donate nos visite. Pero en esta ocasión hemos querido preguntarle por un tema que ha tenido gran repercusión en la sociedad cubana desde sus inicios, y que durante el último medio siglo se ha manejado en la Isla con gran secretismo: el suicidio.

 

Durante todo el siglo XX, Cuba presentó tasas de suicidio muy superiores a las del resto de América, y comparables con las más altas del mundo, las de países como Hungría, Austria, Dinamarca, Suiza, Alemania, Finlandia, Francia, Japón y Suecia. ¿Existen factores en nuestra idiosincrasia o nuestra cultura que expliquen estos índices, contra la noción de alegres, abiertos y gozadores que tenemos de nosotros mismos?

Maida Donate: Cuando hablamos de tasas de suicidio, es preferible hablar de “tendencias”, porque no siempre los datos estadísticos son tratados con el mismo rigor todo el tiempo en todos los países. Se puede decir que los cubanos somos ontogenéticamente impulsivos y emocionalmente nos movemos en extremos, nos cuesta lograr un centro de equilibrio. No afirmo que somos el único grupo nacional que tiene esa característica, sólo digo que estamos entre los grupos que la tienen. El suicidio es una respuesta a un desbalance que siente la persona entre un conflicto que debe enfrentar y su solución. Si la persona siente que, en su balanza emocional, el conflicto pesa más que la solución, se le nubla la capacidad de razonar, no ve la salida al problema y actúa por impulso. La relación intento suicida / suicidio consumado, 8-10/1, pudiera ser muestra de la impulsividad latente en todo suicida.

 

Contra una proporción de 3-4 hombres suicidas por cada mujer en Occidente, en Cuba este índice tiende a igualarse, algo que sólo sucede en algunos países asiáticos, en los cuales, curiosamente, también es frecuente el suicidio por fuego, recurrente entre las mujeres cubanas, al contrario que en el resto de nuestro ámbito cultural. ¿Cómo se explica esta tendencia anómala de las mujeres cubanas, especialmente entre las mujeres jóvenes de entre 15 y 24 años?

MD: Las mujeres en la isla parecen ser más proclives al suicidio, quizás porque las múltiples responsabilidades familiares y sociales que tienen que enfrentar, unidas a la incógnita de cuándo se producirá un cambio en las condiciones de vida cotidiana, comprimen la esperanza de futuro hasta suprimirla, y entonces la balanza emocional se desequilibra y la idea suicida aparece. Es importante destacar que, por muchos problemas que pueda tener una mujer o un hombre, si encuentra un sentido y esperanza de vida, el suicidio no será solución.

El uso del fuego como método suicida se relaciona con la intención de purificación y liberación interna de los sentimientos que atormentan al suicida y lo llevan a terminar con su vida. Recordemos que la acción suicida es una manifestación de extrema agresividad que conlleva sentimientos de frustración y represión, culpa y ansiedad. El suicida es alguien que está sufriendo intensamente y no ve posible alivio a tal sufrimiento.

Definitivamente, la conducta suicida se relaciona con el control de los impulsos. ¿Conoces a algún joven que no sea impulsivo?

 

Por el contrario que en otras sociedades poliétnicas, donde el índice de suicidio de unos grupos étnicos es muy superior al de otros, en Cuba son igualmente altas las tasas de descendientes de españoles, de africanos o de chinos y todas sus mezclas.

MD: Cuba es, afortunadamente, un crisol cultural, para bien y para mal. Ser “cubano” es resultado de muchas mezclas, aunque a algunos les cueste reconocerlo. Todos y cada grupo étnico tiene algo del otro y la mezcla de etnias da como resultado un grupo humano diferente enriquecido que lo hace diferente. Sin embargo, en los resultados de las investigaciones en la isla, ser descendiente de españoles se presentaba como uno de los factores de riesgo. Habría que estudiar la evolución del proceso histórico de mestizaje de la población en Cuba, en particular, durante el siglo XX.

 

Aunque las tasas de suicidio siempre han sido más altas en La Habana, con índices superiores a 30/100.000, es notable la homogeneidad en los niveles de suicidio en toda la Isla, algo contrario a lo que sucede en otros países, donde la diferenciación entre regiones es muy acusada.

MD: Sin lugar a dudas, las estadísticas de salud cubana son serias, pero la lectura final depende de la manera en la que se hayan agrupado los datos primarios. Para establecer tendencias comparables en el tiempo, es necesario que los datos hayan sido agrupados de la misma manera a través de los años. Si no, los datos sólo se pueden analizar de manera aislada. En 1993, los datos del Anuario Estadístico del Ministerio de Salud de Cuba presentaban diferencias en las tasas dependiendo de si la zona de residencia del suicida era urbana o rural. En aquel estudio se halló la mayor tasa de suicidio en la zona rural, especialmente en las zonas rurales montañosas. Imagino que este dato no fue del agrado de las autoridades cubanas por el significado político de tal hallazgo. Para responder con mayor propiedad a esta pregunta, habría que revisar los Anuarios del MINSAP posteriores a 1993 y verificar si los datos primarios siguieron el mismo criterio de agrupación.

 

Entre 1900 y 1909, Cuba fue el undécimo país del mundo en índice de suicidio, ascendió al sexto puesto entre 1920 y 1929, manteniéndose al mismo nivel hasta los años 50, cuando desciende hasta alcanzar en 1963 su valor más bajo. En los 70 vuelven a subir para alcanzar el 1982 el récord de 23,2/100.000 habitantes, sólo superado por Hungría y Austria. Y se mantiene dieciséis años seguidos por encima de los 20. ¿Cómo se explican estos datos? ¿Qué influencia ha tenido durante este último medio siglo en las tasas de suicidio el cambio en las coordenadas sociopolíticas de la sociedad unidos a una serie de eventos sin precedentes o crecientes: guerras internacionalistas, incorporación masiva de la mujer al trabajo, lo que no las ha librado del quehacer doméstico, reformulación de los roles tradicionales de género, separación de los adolescentes de su familia en las escuelas a y en el campo, elevación del machismo y la homofobia a políticas de Estado, éxodo real y frustrado, con carácter de expectativa, represión ideológica, precariedad de la vivienda y promiscuidad habitacional, reformulación de los patrones morales, descomposición de la familia (Cuba tiene la tercera tasa de divorcios a nivel mundial), alcoholismo, etc.?

MD: Yo no podría haber hecho mejor inventario de los eventos que han impactado dramáticamente la vida nacional cubana durante los últimos 52 años. Todo ese despropósito nacional ha socavado la esperanza de futuro de los cubanos. El nacimiento de un ser humano, por lo general se identifica con la alegría de la esperanza de futuro, no en la isla. Afirmación establecida cuando se observa la contracción de la tasa de natalidad y, consecuentemente, la disminución de la tasa de crecimiento de la población. En Cuba se ha producido un minucioso proceso de involución social y económica que ha sacado a flote lo peor del carácter nacional. La revolución cubana tiene el triste record Guinness de haber sido la única revolución que se haya hecho para vivir peor. La situación de la vivienda, por sólo citar un hecho, desde fines de los años 70, no es un problema, es una verdadera catástrofe sin solución. El espacio habitacional ha crecido hacia dentro; las viviendas se han tenido que dividir y vuelto a dividir de una manera surrealista, borrando los límites generacionales que permiten el desarrollo sano de los individuos y de la convivencia familiar. Refranes tan viejos como “el que se casa, casa quiere” o “cada uno en su casa y Dios en la de todos” o “calabaza, calabaza, cada uno a su casa y él que no tenga casa que se vaya a la plaza”, son historia antigua en Cuba.

 

Según la tesis de Durkheim, “en las naciones que tienen grandes crisis, las tasas de suicidio bajan porque la sociedad se cohesiona con mayor fuerza y los individuos participan más activamente en la vida social. Pero, si esa meta pierde sentido (…) porque se empieza a percibir racionalmente inalcanzable (…) crece la tasa de suicidios”. ¿Es posible rastrear el cumplimiento de esa tesis en la evolución de este último medio siglo?

MD: Aunque no tengo datos suficientes que me permitan afirmar o negar la vigencia de la tesis de Durkheim, las altas tasas de suicidio en los países del antiguo bloque socialista europeo, y de la misma Cuba, podrían estar indicando que sí pudiera existir relación entre la propuesta social de metas humanamente alcanzables y las tasas de suicidio. Sería un asunto para estudiar.

 

¿Cómo se relacionan los índices de suicidio con las fluctuaciones en el grado de violencia social?

MD: Pensando en la situación de violencia social extrema que se está viviendo en México y en algunos países centroamericanos y las tasas de suicidio que se reportan, al parecer no ha habido aumento en dichas tasas, aunque la violencia aumenta cada día.

 

En 1984 participaste en un equipo multidisciplinario para analizar el suicidio en Cuba. ¿Cuáles fueron sus conclusiones? ¿Qué opinas de la decisión del gobierno cubano de clasificar al suicidio como “enfermedad crónica no transmisible?

MD: En aquel estudio se hallaron algunos factores de riesgo específicos de los suicidas cubanos en la isla. Las mujeres se suicidan tanto como los hombres. En general, las personas sin pareja (divorciados, viudos o separados) tienden más al suicidio; en Cuba, el estar casado no es impedimento para suicidarse. El suicidio se presentó entre los hombres a partir de los 35 años y entre las mujeres menores de 34 años. El deterioro de la salud debido a la presencia de enfermedades relacionadas con el envejecimiento entre los mayores de 60 y la ausencia de problemas de salud entre los jóvenes. Los retirados, las amas de casa y los jóvenes sin trabajo fueron los grupos sociales más vulnerables al suicidio. En todos los casos, rasgos de carácter impulsivo y agresivos. Tanto hombres como mujeres habían intentado suicidarse al menos una vez antes de lograr quitarse la vida.

Tratar de ocultar hechos que se pueden decir de una manera simple, usando largas frases, es lo que ahora se define en algunos círculos como manera de expresarse “políticamente correcta”. Técnicamente el suicidio es una enfermedad no transmisible, el detalle de añadirle “crónica” en el contexto cubano, es admitir que se ha vuelto endémica, es decir, parte del cuadro de morbilidad (intento) y mortalidad (suicidio) nacional, a pesar de que la Organización Mundial para la Salud (OMS) la considera prevenible.

 

Aunque en la mayor parte de los países son los jóvenes los que se suicidan, en Cuba se está verificando un incremento sustancial entre los mayores de 60 años. ¿Puede explicarse por el grado de precariedad vital, indefensión y pobreza al contar apenas con pensiones depreciadas para su sustento? ¿O podría incidir la caducidad de las ilusiones que les impulsaron durante decenios a trabajar por una sociedad más justa?

MD: No es exactamente así. Los mayores de 60 mueren por enfermedades que no son frecuentes entre los jóvenes, pero, en realidad, son los ancianos los más proclives a cometer suicidio. Los problemas de salud asociados al envejecimiento conducen a la depresión y la depresión puede llevar al suicidio. El suicidio entre los jóvenes aparece entre las primeras causas de muerte porque las otras enfermedades van apareciendo a lo largo de la vida. En la isla encontramos que las tasas empezaron a aumentar entre los hombres a partir de los 35 años y entre las mujeres menores de 34, eso es lo preocupante.

 

¿Es marcadamente diferente el comportamiento del suicidio entre la comunidad cubana de Miami, o hay patrones comunes entre toda la cubanidad independientemente de su lugar de residencia?

MD: Lo común es que los cubanos, entre los hispanos, somos el grupo con mayor tendencia al suicidio. Pero comparando los datos de suicidio entre los cubanos en la isla y en Miami, encontramos que las mujeres se suicidan mucho menos, la relación es de 5 hombres por 1 mujer. Los hombres son casados y las mujeres viudas. Los hombres tienen más de 50 años y las mujeres más de 60. Presentan enfermedades largas, dolorosas o invalidantes. Se mantienen trabajando o son amas de casa. Padecen depresión. Los hombres logran quitarse la vida al primer intento, las mujeres hacen múltiples intentos antes de lograr morir. Al parecer, envejecer es un factor de riesgo suicida para los cubanos residentes en Miami.

 

¿Cómo crees que pueda incidir en los índices de suicidios el drástico cambio que se avecina en la sociedad cubana, de una sociedad más o menos paternalista, a un capitalismo del timbiriche y el recorte drástico de las garantías sociales, pero sin una apertura a gran escala en el orden de la iniciativa privada y en las libertades?

MD: Sería añadir a la ya petrificada falta de esperanza de futuro, la certeza de que en Cuba las cosas sólo cambian para peor; porque cuando hablamos de “cambio drástico”, ¿a qué nos estamos refiriendo? Los cubanos en la isla esperan cambios reales que les permitan vivir su individualidad, con todo lo que esto acarrea de bueno y malo. Hasta ahora los tan cacareados cambios no parecen ser los que se necesitan. Yo diría que ni siquiera son cambios cosméticos. La retórica y los “novedosos” métodos de participación crítica, son más de lo mismo de lo que hemos estado viendo y escuchando durante los últimos 52 años. El cuento del gusto por vivir en una sociedad paternalista es parte de la monserga del discurso oficialista de los dizque “líderes”. Ese frase hecha del “estado paternalista” fue creada para esconder la esencia de la represión gubernamental. No la sigamos repitiendo. No olvidemos que en Cuba no hay derechos, lo más que se puede lograr son privilegios, y los privilegios dependen de la voluntad del que los “otorga”. Quiero creer que, a pesar de todo, el futuro nos va a sorprender positivamente. Los cubanos que se van a otras latitudes y meridianos, salen adelante, unos mejor que otros, siguen sus caminos con altas y bajas como cualquiera. No se puede olvidar que, como dice la romanza, vivir es lo menos que en este mundo podemos hacer. Gracias por invitarme a compartir ideas.

 

“Vivir es lo menos que podemos hacer (El suicidio entre los cubanos), Madrid, 15/06/2011. http://www.cubaencuentro.com/entrevistas/articulos/vivir-es-lo-menos-que-podemos-hacer-el-suicidio-entre-los-cubanos-264075





Cartografía de Blogolandia

19 05 2011

Oriundo de Pensacola, Florida, «La Riviera de los Redneck», según él mismo dice, Ted Henken ha recorrido Latinoamérica, ha vivido en New Orleans y ahora es “un orgulloso neoyorquino” que imparte clases en la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), y ha dedicado numerosos viajes y palabras al análisis de la realidad cubana –una de sus tres ciudades predilectas es La Habana–, en particular la economía alternativa y el universo blog. De la blogosfera cubana se ocupó durante su último viaje, que concluyó con una entrevista poco amable con la Seguridad del Estado en el aeropuerto de La Habana. Le prometieron que no volvería a pisar la Isla. Confiemos en que, como ya es habitual entre las autoridades cubanas, no cumplan su promesa. De momento, acudimos a Ted para que nos ofrezca un mapa de esa blogosfera cubana que ya ocupa un sitio, por derecho propio, en el imaginario de la Isla.

 

 

La blogosfera universal es un espacio multidisciplinar y variopinto que va desde la banalidad hasta la reflexión de fondo y la creación. ¿Se aprecia en la blogosfera cubana esa misma diversidad o gira mayoritariamente en torno a la política?

Ted Henken: En Cuba, como es más difícil crear un blog, estos suelen ser más serios, menos frívolos, y quienes mantienen blogs normalmente tienen algo que decir. Otra diferencia es que en Cuba el blog es un hueco en la pared. Como hay un monopolio estatal de los medios, los blogs funcionan como alternativas, y atraen a cubanos que normalmente buscan su propia voz. En la blogosfera cubana hay una politización y una polarización, de crítica o de apoyo a la Revolución, pero la mayoría no son explícitamente políticos. Tocan temas como poesía, noticias, turismo, música, religión, cocina, tabaco, deporte, amor, humor, etc.

Hay que hacer una diferenciación entre blogs hechos dentro de Cuba y los hechos sobre Cuba desde fuera de la Isla. Yo diria que hay mas diversidad en los blogs sobre Cuba hechos desde fuera que adentro, como se puede comprobar en la lista de 1.170 blogs en el sitio Blogs sobre Cuba (http://blogssobrecuba.blogspot.com/). Es mucho más difícil manejar un blog desde Cuba, dada la tasa tan baja de acceso a la red. Por ello los que se hacen dentro de Cuba tienen un enfoque mucho más serio, dado que en ellos hay una inversión economica, ideológica y de tiempo muy limitados. Hay que pensar mucho más antes de sentarse a escribir.

 

Si intentaras cartografiar la blogosfera cubana, ¿cómo sería ese mapa? ¿Cuáles serían las tribus que integran su población? ¿Cómo se distribuyen e interconectan? ¿Qué relación existe entre ellos?

T H: Hay que separar la blogosfera cubana en seis grupos. Un espectro político que va desde un apoyo abierto a la Revolución (ese es su objetivo), hasta blogs muy críticos, incluso algunos que critican la Revolución con la misma “violencia verbal” que los blogs oficialistas usan para defenderla y atacar a sus criticos. Se podría hacer un mapa temático, pero el mío comenzaría con un análisis del vocabulario a veces descalificativo que se suele usar para etiquetar los blogs cubanos: blogs independientes, alternativos, oficialistas, mercenarios, no oficiales, institucionales, etc. Todas esas definiciones tienen que ver con dos preguntas o dos criterios de categorización: Primero, ¿cuál es el tema, el enfoque, el posicionamiento hacia el gobierno? Y segundo, la cuestion del acceso, o sea, ¿cómo accede el blogger a la red? A través del trabajo, de una institución estatal, de un amigo, del mercado negro, de un hotel, de una sede diplomática. Y si paga por este acceso, hay que preguntar, ¿de dónde sale el dinero?, ¿el precio es solo económico o es ideológico también?, ¿opera la censura, un filtro político o la autocensura a la hora de escribir? Es decir, si tienes acceso hay que hacer la pregunta: ¿quién te puede quitar este acceso y bajo qué condiciones?

Blogs como Sin EVAsión, Octavo cerco, Lunes de post-revolución (de Miriam Celaya, Claudia Cadelo y Orlando Luis Pardo Lazo respectivamente), son blogs críticos y que a la vez se autodenominan “alternativos” a la voz oficial. ¿Cómo funcionan estos blogs? Obviamente, tienen que contar con algunos medios, una red de apoyo dentro y fuera de Cuba. ¿Cómo se teje esta red? En parte, es una red de apoyo ciudadano: personas que simpatizan con sus posicionamientos los ayudan recargando sus celulares, traduciendo sus posts, etc. Obviamente, el gobierno ha tratado de hacernos creer que esta red ciudadana no existe y que todos estos blogs alternativos son parte de un espectáculo montado y pagado desde afuera. Y, al otro extremo, los blogs a veces llamados “oficialistas”, que no son independientes por razones temáticas y de acceso. Sus temas son los mismos de los medios gubernamentales, pero no son necesariamente del gobierno, aunque coincidan en lo esencial con su perspectiva. En el sentido del acceso, sí disponen de mecanismos institucionales, cuentan con apoyo y eso implica un filtro ideológico que tamiza sus posts.

En cuanto a las tribus: la primera y más conocida es Desde Cuba. Esta se puede encontrar en Vocescubanas.com. Aunque a los miembros del grupo no les gusta llamarse miembros, sino entes individuales, cada quien con su propia voz, estilo y perspectiva. Es un grupo liderado por el ejemplo de Yoani Sánchez, quien ha sido una inspiración, tanto simbólica como técnica, dado que ha impartido cursos sobre cómo crear y mantener un blog, trabajo en twitter a través de los móviles, ética periodística, etc., a través de su academia blogger. Vocescubanas.com está entre los primeros portales y tiene una historia previa. Comenzó como una revista digital dirigida por Reinaldo Escobar desde 2004 a 2006, posteriormente fue Consenso, con un formato tradicional, hasta llegar a Contodos, con un perfil más de blog que de revista, y desde 2009, Contodos desaparece, dando paso a un portal de blogs, cada uno con su línea editorial y su propia voz. En este se puede ver un crecimiento continuo, desde Yoani Sánchez, Reinaldo Escobar y Miriam Celaya, hasta los blogs de opinión periodística como Foro Cubanacán Press, de Guillermo Fariñas; Cubano Confesante, del pastor Mario Barroso, y La Colmena, que está enfocado hacia la masonería. Reinaldo y Miriam son mucho más periodísticos; Yoani, más anecdótica, con entradas más cortas. Hoy por hoy, la diversidad es mayor: unos 40 blogs con temas religiosos, sociedad civil (Intramuros, de Dagoberto Valdés, y la revista Convivencia), Asociación Jurídica y Ciudadano Cero que es de un par de médicos, etc. De ellos los más conocidos y citados son los de Yoani, Claudia Cadelo, Reinaldo, Miriam, Orlando Luis, Laritza Diversent, Dimas Castellanos y Ernesto Morales, que ahora vive en Miami. Y este grupo también hace una revista, Voces, a cargo de Orlando Luis, que ya va por su octavo número. Ha entrado también en la producción de videos con la serie “Razones ciudadanas” que ha tocado varios temas (el VI Congreso, derechos humanos, periodismo independiente, etc.) y precisamente en el quinto número, que sale ahora, enfocan “la blogosfera alternativa”.

Además de Voces Cubanas, encontramos otros cinco grupos: Havana Times, Bloggers Cuba, La Joven Cuba y el quinto sería el de un grupo de periodistas y corresponsales de los medios oficiales que tienen sus propios blogs, apadrinados por las instituciones e incluidos en portales como BlogCip y BYCR (Blogueros y Corresponsales de la Revolución). Y el sexto, los blogueros cubanos dispersos por el mundo, tanto de autores cubanos como de no cubanos enfocados sobre el tema y tanto en español como en otros idiomas (mi propio blog, El Yuma, que escribo mayormente en ingles desde Nueva York, encajaría en este último grupo).

Havana Times es un experimento del norteamericano Circles Robinson, quien fue a Cuba a trabajar como periodista y traductor en instituciones estatales como Granma. Quiso abrir el mundo cerrado del periodismo oficial cubano, por lo que fundó Havana Times: un sitio bilingüe inglés-español, con la propuesta de hablar sobre Cuba al mundo “con una mente abierta”, según la declaración de bienvenida al sitio. Es decir, intenta ser una alternativa al periodismo oficial sin escorarse hacia una crítica feroz ni a una alabanza sin fisuras. Como indiqué antes, esta independencia requiere una autonomía editorial y económica que se logra, irónicamente, a través de un yuma, Circles, quien financia el portal. Y es así que se declaran orgullosamente: “una fuente independiente de noticias y opinión sobre y desde Cuba”.

Los colaboradores de Havana Times son, mayoritariamente, jóvenes cubanos que apoyan al socialismo, pero que son bastante críticos con el gobierno actual y que normalmente no emplean medios institucionales para postear. Aparecen allí desde voces liberales clásicas, que abogan más por los derechos individuales, hasta una izquierda que critica a la Revolución el no ser suficientemente izquierdista. En su sección “Diarios”, aparecen posts breves, generalmente desde la izquierda, aunque también hay posts alternativos y de apoyo a blogueros satanizados por los medios oficiales. Havana Times, como Voces Cubanas, cuenta con un equipo o red ciudadana de traductores voluntarios, muchos de los cuales viven en EE.UU., y sobrevive gracias a su bajo presupuesto y a la generosidad de Circles Robinson, quien no sólo mantiene el sitio, sino que paga sus colaboraciones a quienes escriben en él. Es un sitio bastante flexible y abierto en sus contenidos, y aunque puede calificarse como “progresista”, no es ni ortodoxo ni rígido, sino crítico hacia la Revolución desde la izquierda socialista. Ha reproducido o publicado textos de autores españoles, norteamericanos y de exiliados cubanos, como Haroldo Dilla. De hecho, su editor vive ahora en Nicaragua, porque el gobierno cubano no le renovó su permiso de trabajo. Creo que el web máster está en España y la mayoría de los blogueros viven en Cuba.

El grupo Bloggers Cuba ya no tiene un portal en la red. Se estableció como grupo entre el verano y el otoño de 2008 y el portal existió hasta diciembre de 2009 (o sea, un poco más de un año). En este portal se podían encontrar enlaces a todos los blogueros del grupo, que fueron creciendo hasta unos quince miembros más o menos. La más conocida es Elaine Díaz Rodríguez, con su blog La Polémica Digital; también Sandra Álvarez y Yasmín Portales, ambas negras y feministas, que enfocan temas de raza y de género; ZorphDark, Roger Trabas, y un francés que se llama David Chapet, a través del cual se costeó el host. Creo que la desintegración como grupo alrededor de un portal (se mantienen como grupo social y de amigos) se debió a la retirada del francés. Ahora tienen el plan de relanzar el grupo a través de un portal nuevo. Estos se distinguen del resto porque la mayoría tiene trabajo en el aparato estatal (periodistas, programadores, escritores como Sandra Álvarez, etc.),  un conocimiento técnico elevado, y acceso institucional a internet (unos más que otros), lo cual puede ser un incentivo para moderar su lenguaje crítico. Hay una especie de negociación con el poder para salvaguardar su acceso. Son críticos –especialmente en cuanto a los temas de edad, genero, raza, diversidad sexual y mayor una libertad de moverse y asociarse dentro y fuera de Cuba–, pero, en lo esencial, son partidarios de la Revolución.

Cuando visité a los fundadores de La Joven Cuba, en Matanzas, me recibieron con mucho afecto y amabilidad. En lo esencial, es un proyecto que defiende la Revolución, el socialismo, la soberanía nacional, y que ha atacado con frecuencia y fervor a Yoani Sánchez y otros blogueros alternativos. Su lista de enlaces se refiere a blogs de periodistas oficiales y, de hecho, a su pregunta yo les respondí que si querían ser tomados en serio como blogueros independientes, deberían ser más diversos en sus enlaces y no reproducir sólo a los más revolucionarios y oficialistas. Durante las cuatro horas de conversación y entrevista mutua, observé en ellos una gran curiosidad y capacidad de diálogo. Los creadores son tres estudiantes de posgrado de la Universidad de Matanzas (Harold Cárdenas Lema, Roberto Peralo y otro que no pude conocer), e incorporan a estudiantes de grado de la Universidad. Una de las zonas más ricas de este grupo son los comentarios, que en ocasiones se convierten en verdaderos debates. La Joven Cuba muestra cierto grado de independencia en algunos temas, están abiertos al debate.  También hay que considerar su modo de acceso, institucional en este caso, y el de Bloggers Cuba, en contraste con los dos primeros, que acceden desde los hoteles, subalquilando horas a extranjeros u otras prácticas del mercado negro.

Entre estos cuatro grupos hay muy poca relación. Apenas se conocen, salvo a Yoani Sánchez que, de algún modo, y aun cuando la critiquen, ha sido, como bloguera, una inspiración o quizás una provocación. Son cautelosos al hablar entre sí, dadas sus muy diferentes posiciones políticas. Hay desconfianza mutua. Pero los de Voces Cubanas me dijeron que en el pasado habían intentado entrevistar a Elaine Díaz y a los de La Joven Cuba, tender puentes, crear un diálogo, o intentarlo. Lo cual, para La Joven Cuba y Bloggers entraña un problema: si dialogan, aunque sea desde la diferencia, esto sería un modo de reconocimiento a los que han sido calificados oficialmente como mercenarios. Si se niegan a ello, ponen en duda su presunta independencia.

El quinto grupo es el de los blogueros oficiales. Muchos de ellos se encuentran en el portal de la UPEC: 188 blogs, entre los cuales hay una variedad de voces, la mayoría bastante oficialistas en la medida que consideran sus posts un arma para defender la Revolución y atacar a sus enemigos. Los más conocidos son Norelys Morales Aguilera, Manuel E. Lagarde, Enrique Ubieta, Vladia Rubio y Luis Sexto. También está el portal BlogCip, con enlaces a 68 blogs, y BYCR, Blogueros y Corresponsales de la Revolución, donde está Rosa Báez, La Polilla Cubana.  Yo diría que todos ellos son blogueros oficialistas, entendida esta palabra como posicionamiento político y acceso institucional. A ellos se suman los enlazados por Cubadebate. Además, hay otros blogs que simpatizan con la Revolución o atacan a quienes la critican. Blogs “misteriosos” bajo seudónimo: Machetera, por ejemplo, en inglés, pero con la misma retórica oficialista. El blog de Yohandry Fontana, que es directamente un blog anti Yoani Sánchez. No se sabe si Yohandry es una o varias personas y si tiene otro blog a su verdadero nombre. En el twitter de Elaine Díaz hay muchas críticas a Yohandry por faltar a toda ética y manipular las palabras de Elaine sin su autorización.

Para terminar, hay todo un mundo de blogs sobre Cuba que se escriben desde el exterior. De ellos, el más conocido, consultado y atacado ha sido Penúltimos Días, de Ernesto Hernández Busto. Atacado por los medios oficiales y por Las Razones de Cuba (La Ciberguerra), ha sido calificado de enemigo oficial. La verdad es que para mi y para muchos otros academicos y para muchos cubanos tanto dentro de la isla como fuera, Penúltimos Días se ha convertido un una fuente inprescindible de informacion constante, esté de acuerdo o no con su posición política. Numerosos blogs se escriben desde todo el mundo. En ellos hay una intensa comunicación con los de dentro, y yo sospecho que muchos de los comentarios en los blogs cubanos de la Isla están escritos por blogueros de fuera. También está Café Fuerte, de Wilfredo Cancio Isla y su esposa Ivette Leyva Martínez, muy profesional, cuyo acceso está bloqueado en Cuba. De blogs de caricaturas y sátira políticas los dos mejores son Periódico Guama (desde la derecha) y El Blog de Varela (desde la izquierda). En inglés, están Along the Malecón y el nuevo Cuban Money Project los dos por Tracy Eaton; Cuban Colada, del Miami Herald; The Cuban Triangle, de Phil Peters; The Havana Note, de un grupo de blogueros progresistas (entre los cuales me cuento yo) patrocinado por el New America Foundation; Ethno Cuba, un blog bastante original hecho por un par de antropólogos; The Cuban Economy, de Arch Ritter. Además de que muchos de los blogs cubanos, especialmente los de Voces Cubanas, tienen versión en inglés, traducidos por el grupo Translating Cuba, patrocinada por M. J. Porter, traductora principal de Yoani. También está Babalú Blog, bastante conservador, que se hace desde Miami, donde se agrupan escritores muy críticos e intransigentes desde la derecha. Similar en su proyección, orgullosamente intransigente, es el blog de Capitol Hill Cubans. Finalmente, Acerca de Cuba del catalán Josep Calvet es un buen ejemplo de un blog que apoya la revolución desde afuera de la isla.

Hay muchos otros blogs, como El Tono de la Voz, de Jorge Ferrer; Enrisco; El Abicú Liberal; Punto de Vista; el blog de Emilio Ichikawa; Muñequitos Rusos, El Archivo de Connie, con una larga historia y su propia personalidad, así como varios blogs culturales de músicos y escritores: Los Aldeanos tiene un blog, Silvio Rodríguez tiene el suyo, Omni Zona Franca también; Además, Zoè Valdés blogea hace rato desde Francia, tanto como José Manuel Prieto desde Nueva York y Eduardo del Llano desde La Habana.

Quisiera añadir alguna información estadística. Hay un sitio que se llama Blogs sobre Cuba, que contiene una lista con todos los blogs sobre Cuba que el autor ha encontrado: 1.170. El autor especifica: “No discriminamos a nadie. Aquí cabemos todos”. Yo he consultado con frecuencia a sólo 24 de esa lista. Esto nos da una idea de la enorme diversidad de la blogosfera cubana. Otro portal interesante, desde 1998, el del español Gonzalo Oves: Conexión cubana, con enlaces a 15 blogs sin un posicionamiento político claro. Toca temas desde la música al turismo y el jineterismo. También en Cubaencuentro se enlaza a 93 blogs. El Cuban Study Group aúna 29 blogs escritos desde Cuba y 5 sobre Cuba escritos desde fuera.

Es interesante visitar Blogalaxia, con enlaces a países de América Latina. Creo que el bloguero tiene que inscribir allí su propio blog. Cuba tiene solo 408 blogs en esta lista; Chile, 5.913; Costa Rica, 920; Argentina, 10.652; Ecuador, 2.293; España 22.768; Venezuela, 5.427; Puerto Rico, 775, y República Dominicana, 1.479. Hay sólo dos países que tienen menos blogs que Cuba en esta lista: Nicaragua, con 219 y Paraguay, con 212.

 

La “blogosfera alternativa”, entendida como aquella que aborda la realidad cubana desde una perspectiva no oficial aunque no obligatoriamente disidente, ¿qué recepción tiene entre la población cubana, dado no sólo el escaso acceso de ésta a Internet, sino las trabas gubernamentales a su difusión y el grado de empatía entre su mensaje y la sociedad a la cual se dirigen? ¿Qué matices has descubierto dentro de ella y en qué medida esos matices condicionan la tolerancia por parte del régimen? ¿Existe en ella alguna diferenciación sobre la base del público a que se dirige su mensaje: exclusivamente a los ciudadanos de la Isla o expresamente hacia un lector externo?

T H: Es muy difícil saber a ciencia cierta qué recepción tienen estos blogs en la población cubana. Yo diría que hay una recepción amplia entre una población muy limitada: una élite educada y urbana. Apostaría a que todos los graduados de la Lenin leen a Yoani, aunque no todos estén de acuerdo con ella (sí la mayoría); gente del mundo del arte, la politología, de la información. Quienes leen la prensa internacional puede que lean los blogs a menudo u ocasionalmente. En general, no creo que más de un 5-10% de la población cubana acceda a los blogs directamente con frecuencia. El dato oficial es un 14% de acceso, pero ello, en la mayoría de los casos, se remite al correo electrónico o la intranet.  Otro problema es que nunca se sabe, gracias a la doble moral, quién lee a quién.

Estando en Cuba, al hablar con personas jóvenes de la élite educada, escritores, etc., todos están actualizados con lo que ocurre en la blogosfera. Pocos pueden acceder directamente a los blogs, pero acceden a través de sitios proxy, y se distribuyen los post mediante memorias flash, se corre la bola electrónica. Hay oleadas de conocimiento y opinión escondidas dentro de esos jóvenes. Estaba yo conversando con Reinaldo Escobar, cuando llegó Yoani y me contó que había ido a buscar su permiso de salida y la visa de España. Y entonces me mandaron a buscar una certificación médica, dijo. Estaba sentada en la oficina, a la espera que me tocara el turno para solicitar el documento, cuando un señor que trabaja allí se me acerca y me pregunta ¿Tú eres Yoani? Ella le respondió que sí y el hombre, en un cuchicheo, le dijo: Te admiro mucho. Y se levantó. Cuando a Yoani le tocó su turno, la mujer que la atendió, al ver su nombre, le dijo: Quiero que sepas que te leo. Y continuó con el papeleo. Al final, se paró frente a una ventanilla. La persona que la atiende se ha levantado para ir al baño, pero cuando la ve, regresa. Yoani le dice que no hay apuro, que vaya al baño, que ella puede esperar. Pero la mujer, guiñándole el ojo, le dice que si es por una buena causa, en referencia a que Yoani pueda viajar, lo hacemos ahora. Un modo de comunicarle su solidaridad sin decirlo abiertamente. Eso demuestra que ya el mundo dentro de Cuba sabe más acerca de quiénes son los blogueros y qué están haciendo.

En cuanto a los matices dentro de la blogosfera, hay que decir que hace un par de meses el gobierno cubano cambió su estrategia en el trato que dispensa a la blogosfera alternativa. Anteriormente, había bloqueado un grupo de blogs, en particular los de Voces Cubanas. En marzo se levantó el bloqueo y el gobierno comenzó una campaña de difamación contra esos blogueros. Desde los hoteles es posible conectarse con esos blogs, con el Miami Herald, Penúltimos Días, aunque no con Café Fuerte.

Sobre los matices y la tolerancia, creo que la regla es la siguiente: mientras los blogueros se queden comunicándose mayormente con el exterior y mientras no salgan a la calle, van a ser tolerados. En la medida que desarrollen un público cubano masivo, no ese 5%, y cuando tengan un verdadero impacto sobre la opinión pública, van a ser reprimidos como enemigos de la Revolución. Mientras los blogueros se mantengan en el espacio virtual, serán tolerados, pero en la medida que traten de pasar a movimientos de gente en la calle, e incidir en la vida pública, como el apoyo a presos políticos y movimientos disidentes, serán vistos como una amenaza.  Ya tú sabes: ¡La calle es de Fidel!

 

Los blogs oficiales, entendidos como aquellos cuya apertura ha facilitado el gobierno y cuyos autores concuerdan básicamente con la postura oficial, ¿hasta qué punto son oficialistas? ¿En qué medida han asumido cierta independencia de criterio, aunque ello no llegue al enfrentamiento con las autoridades? ¿Hay en ellos matices, diversidad, espontaneidad, o puede hablarse de esta blogosfera como de un disciplinado escuadrón de blogueros oficiales?

T H: Hay muchos matices. Creo que el quinto grupo de los que mencioné (BYRC, los de la UPEC, etc.) son los únicos blogs verdaderamente oficialistas. En Havana Times es frecuente encontrar críticas desde la izquierda a la Revolución, a sus contradicciones, hipocresía, e incluso defienden la libertad de expresión de los blogueros de Voces Cubanas. Havana Times aboga por un socialismo democrático donde exista el derecho a disentir. Bloggers Cuba tampoco es oficialista. Sus integrantes son jóvenes que están, mayoritariamente, de acuerdo con el socialismo, pero desde una posición reformista (política, de género, racial), sin ser disidentes. El blog de Elaine Díaz recientemente subió dos posts: “Bloggers y punto” discute esa manía de adjetivar a los blogueros como oficialistas o mercenarios y defiende su libertad de ser blogueros y punto. En el segundo post, cuenta que negó una entrevista a Radio Martí, a la que considera un medio del gobierno norteamericano y marcadamente anticubano (yo mismo había dado su teléfono celular a los productores de Radio Martí para que conozcan y hablen con blogueros distintos a los del portal Voces Cubanas de vez en cuando).  Aunque el gobierno, en Las Razones de Cuba, presentó a Elaine como la Anti Yoani, a mi juicio ella no quería ser celebrada ni usada por un lado ni por el otro.

Hay miembros de Bloggers Cuba que se asocian con los de Voces Cubanas, mientras otros se niegan a cualquier asociación con los “malos de la película”. Los de La Joven Cuba son los más cercanos a la postura oficial, aunque no los tildaría de oficialistas. Obviamente, están patrocinados por instituciones oficiales y eso establece ciertos límites. Pero, al mismo tiempo, creo que hacen un esfuerzo legítimo para hacer oír sus propias voces. Si no, no se hubieran reunido conmigo, ni hubieran subido una crónica muy veraz de nuestra reunión. Aunque deduzco, por lo que me pasó con la Seguridad del Estado, que nuestra conversación se filtró –ignoro si fue intencionadamente por su parte o casual–. En cualquier caso, nuestro diálogo fue muy abierto y sincero, aunque su retórica no disienta en lo esencial de la oficial. En su sección de comentarios puede encontrarse una muestra de independencia, dado que no los censuran siempre que estén relacionados con el tema y no apelen a la grosería o alienten a la violencia. Vale la pena observar en estos comentarios la diversidad de voces.

Quienes sí son un escuadrón disciplinado son los de BlogCip y BYCR, cuyo propósito manifiesto es la defensa de la Revolución y combatir a sus enemigos. Y añadiría el blog de Yohandry. No son blogs alternativos sino repetidores de la voz del gobierno. De hecho, BlogCip (Blogs Periodistas Cubanos) declara abiertamente en su barra de bienvenida: “Esta plataforma constituye una vía para contribuir a desplazar el cúmulo de información tergiversada o errónea sobre Cuba, y dar a conocer desde dentro de la Isla cómo piensan, viven, luchan y trabajan los cubanos en un país constantemente hostigado por quienes tratan de impedir que 11 millones de personas decidan libre y soberanamente su destino.”

Como queda claro, hay matices entre los blogs de los diferentes grupos.

Yo pregunté a todos los blogueros sobre estas etiquetas de mercenarios, oficialistas, independientes, alternativas, etc., y la mejor respuesta fue la de Reinaldo Escobar: “La blogosfera alternativa cubana”, me dijo, “se diferencia del resto de la blogosfera cubana en varios aspectos: Uno: Un aspecto material. Quienes estamos dentro de la blogosfera alternativa accedemos a Internet de tres modos: pagándolo a 6 u 8 CUC por hora en los hoteles. Dos: Accediendo a través del servicio que prestan algunas embajadas: la de Holanda, la Oficina de Intereses de EE.UU., la de Suecia. Y tres, a través de una conexión más o menos negra o ilegal mediante ciudadanos extranjeros que subalquilan su tiempo. Esa es una diferencia entre la blogosfera alternativa y la que incorrectamente se llama blogosfera oficialista, la cual en su inmensa mayoría accede a internet por las redes que tienen las instituciones, donde son autorizados a acceder, autorización que no viene nunca del administrador de la red, quien no tiene poder para eso, sino de más arriba. Por eso, cuando una persona se expresa a través de esa blogosfera sabe que todo lo que escribe está siendo controlado, y si dice algo que se sale de lo aceptado, posiblemente se le niegue el acceso, algo que ya ha ocurrido. Otra diferencia entre ambas blogosferas es el enfoque. Quienes están en la alternativa usan su libertad para hacer cosas prohibidas. Son pocas las personas que usan la libertad para hacer cosas autorizadas. No obstante, en la blogosfera alternativa encuentras a personas con un blog sobre numerología, sobre antropología o crónicas de viajes. No necesariamente la blogosfera alternativa es contestataria, aunque cualquier acción que realice una persona en Cuba que no venga orientada o que no esté debidamente autorizada por las instituciones es, en sí, una acción contestataria. Así se trate de fundar un Club de defensores de las salamandras. Eso va a parecer raro. ¿Quién te dio permiso para fundar ese club? ¿Está autorizado por el Ministerio de Ciencia y Protección de la Naturaleza, o por el Ministerio de Agricultura? Porque se sobreentiende que luego esa persona puede pedir fondos para mantener ese club. ¿Qué va a hacer con ese dinero? ¿De dónde viene? ¿Quién te lo dio? Ese es el asunto. En Cuba, cualquier actividad que tenga una implicación social y que no esté autorizada es, por su propia naturaleza, contestataria. Y esa es una diferencia entre la blogosfera alternativa y la otra”.

Yo comparto esas palabras de Reinaldo, esa clasificación. Como dije antes, hay que hacer la pregunta: “¿Quién te puede quitar tu acceso al Internet?” Tu respuesta a esta pregunta, sea cual sea tu posición política o ideológica, indica algo importante sobre tu nivel de independencia. Parece que Reinaldo evita emplear la palabra oficialista porque descalifica lo que dice una persona al considerarla un portavoz sin ideas propias. Él cree que hay cierta libertad dentro de esa blogosfera institucional, pero está limitada por la institución si se sale de la línea oficial. Hay autocensura y doble moral, y el lector se ve obligado a leer entre líneas esos blogs. En el caso de Yoani, Reinaldo y otros del grupo de Voces Cubanas, se podría decir que “ya han perdido todo” en cuanto a trabajos o posiciones oficiales y así también han perdido algo del miedo y la doble moral que es tan común en Cuba a la hora de expresar un criterio propio. Como cantó Janis Joplin sobre Bobby McGhee: “Freedom’s just another word for nothin’ left to lose” (“La libertad es tan solo otra manera de decir que ya no tienes nada más que perder”). Pero, ojo, también tenemos que reconocer que ellos disfrutan de acceso a través de embajadas de países que a su vez tienen sus propias políticas. Podría pensarse que ellos también son controlados, censurados o que se autocensuran para preservar este acceso. Podría pensarse que no van a decir “abajo el embargo”, “que vuelvan los cinco”, etc., desde la oficina de intereses norteamericanas, aunque sí han criticado políticas norteamericanas repetidas veces, lo cual demuestra su independencia.

 

¿Qué vínculos existen entre ambas blogosferas, la oficial y la alternativa? ¿Existen puentes, comunicación, comentarios mutuos, preguntas y respuestas, o, por el contrario, intentan existir en espacios estancos? Y, a su vez, ¿cómo tú ves la respuesta del público respecto a ambas?

T H: El mensaje claro que me llevé de mis entrevistas con esos grupos es que no hay mucha comunicación ni muchos puentes ni mucha voluntad de comunicarse entre sí, aunque sí ha habido intentos. Hablando con Orlando Luis, Yoani, Reinaldo y Miriam Celaya, descubrí que en varias ocasiones han tratado de invitar a blogueros de otros grupos, en especial de La Joven Cuba o Bloggers Cuba, a participar en eventos de ellos o a ser entrevistados por ellos. Iván García y Laritza Diversent también trataron de entrevistar a los de La Joven Cuba, pero no recibieron respuesta. En el episodio que va saliendo ahora mismo de Razones Ciudadanas #5, que es sobre la blogosfera cubana alternativa precisamente, Yoani y Reinaldo me dijeron que invitaron a Elaine Díaz y a Pedro Campos para participar con ellos, pero ambos se negaron. Los de Bloggers Cuba dicen que también invitaron a Yoani Sánchez a participar en un evento hace un par de años, y que ella no vino. Yo no sé mucho de ninguno de los dos casos, no puedo verificar ninguna de esas historias.  Ha habido casos, muy pocos, de intercambio, y eso es un éxito del gobierno: mantener aislados, miedosos, desconfiados, a estos grupos de blogueros.

Un personaje interesante dentro de este grupo es Orlando Luis Pardo Lazo, quien parece tener amigos y conocidos en Voces Cubanas, Havana Times y Bloggers Cuba. Fue el único nombre con una resonancia social y amistosa en los tres grupos. Al ser escritor y joven se mueve en varios mundos y, en lo personal, tiene amigos en varios grupos. Me acuerda de que algunos de los blogueros de los otros grupos lo conocen no por blogger sino por escritor, o sea porque han leído sus libros. Curiosamente, mi visita y la crónica que publiqué sobre mi visita y mi expulsión ya han sido asumidas como una denuncia que comparten entre ellos y los ha aproximado a dialogar entre sí. El hecho de que yo, un yuma, me haya comunicado y dialogado con todos ellos, de algún modo los hace más conscientes (y los avergüenza) de que ellos no dialoguen entre sí.

 

¿Crees que, a pesar del poco acceso a Internet, la blogosfera cubana está contribuyendo a crear un espacio de diálogo social con y entre la ciudadanía, una nueva sociedad civil, o, por el contrario, su influencia es mínima?

T H: Es muy difícil contestar a esta pregunta. Yo diría que la influencia es muy limitada, aunque los espacios van creciendo poco a poco, una resonancia que tiene la blogosfera en los medios internacionales que más tarde repercute en la Isla. También a través de los comentarios hay un desarrollo de debate y diálogo, preguntas y respuestas, aunque desgraciadamente abunda el ciberchancleteo (el insulto, la defamacion, la violencia verbal). Un problema de la blogosfera mundial y de la cubana, desde luego, es que demasiada gente usa seudónimos. Si alguien no está dispuesto a poner su nombre y su cara, ello demuestra que todavía hay mucha inmadurez, desconfianza y miedo.

 

He notado en la sociedad cubana, y especialmente en buena parte de los jóvenes, una enorme apatía ante el debate político, como si nada de lo que se diga o se haga pudiera cambiar el curso de unos acontecimientos que están ya prescritos por la “voluntad divina”. Su interés es “ir escapando” o escapar definitivamente. ¿Ha cambiado algo la blogosfera y su debate esa especie de resignación social?

T H: También es muy difícil afirmar si hay más confianza en el cambio, en una resignación social, o en resolver su caso familiar o personal a través del escape, del exilio. Creo que la mayoría de los jóvenes cubanos no confían ni tienen esperanza de que su voz se va a oír, ni de que vaya a tener un efecto, un impacto en lo social y lo político. En eso no se diferencian mucho de los jóvenes de otras partes del mundo. Pero sí creo que la apatía política en Cuba es mayor en el sentido de que esos jóvenes cubanos han sido educados en una retórica política donde siempre se habla de “nosotros”, la masa, el pueblo, y ese joven cubano se siente muy alienado de ese “nosotros”. Pero tampoco quiere poner su esperanza en otro movimiento que vaya en otra dirección, de cambio. Una característica muy marcada de la juventud cubana es que se enfoca básicamente a resolver sus problemas cotidianos y a protegerse para poder seguir resolviendo sus problemas personales. Un joven que conozco en Cuba, muy inteligente y muy disgustado, compartió conmigo su angustia y su rechazo al sistema que defienden sus padres y sus abuelos. Se cuida mucho, no habla ni siquiera con ellos, porque no quiere entrar en discusiones constantes, y, sobre todo, porque quiere irse del país y sabe que si se junta con movimientos de blogueros y otras corrientes alternativas, deberá pagar un precio, que podría ser la negación del permiso de salida.

Hay, sí, un grupo creciente de jóvenes que no tienen esperanza de cambiar todo, pero sí aspiran a que su voz importe. Son los involucrados en Bloggers Cuba. Havana Times, Voces Cubanas y La Joven Cuba. Todos ellos comparten la esperanza de ser protagonistas del futuro de su país y para ello emplean este nuevo medio donde hablan desde sus propios nombres, pueden ser críticos y mejorar su país.

“Cartografía de Blogolandia”; en: Cubaencuentro, Madrid, 19/05/2011. http://www.cubaencuentro.com/entrevistas/articulos/cartografia-de-blogolandia-263003 / “Cartografía de Blogolandia (II)”; en: Cubaencuentro, Madrid, 20/05/2011. http://www.cubaencuentro.com/entrevistas/articulos/cartografia-de-blogolandia-ii-263063