Prestidigitación

8 10 2001

Dominar las habilidades escapistas de Houdini. Convertir halcones en palomas. Extraer la carta exacta en el momento justo. Sacar un enemigo útil del sombrero vacío. Y más tarde serrucharlo ante los espectadores, pretendiendo que el enemigo sonría a la cámara y corrobore la buena fe del mago. Todas estas, juntas, son las diversas técnicas de prestidigitación que está poniendo en práctica el gobierno cubano. De probarse su eficacia, recibirá el diploma cum laude en las artes de la manipulación.

Muchos escritores se han referido a la magia del idioma, pero sólo he podido constatarlo en el artículo “Terminología y manipulación”, publicado por el diario Granma. En él se nos aclara que la yihad es un “combate espiritual”, contra la opresión y la injusticia, siempre defensivo y jamás dirigido contra civiles inocentes (lo dice el Corán). Su ámbito es “la purificación espiritual individual y el esfuerzo por mejorar la calidad de vida de la sociedad”. Esa es la razón por la que en NY los terroristas aguardaron a que las torres estuvieran atiborradas de comandos de elite disfrazados de secretarias y ejecutivos. O que una discoteca judía se llenara de agentes del Mosaad, bajo la apariencia de adolescentes domingueros. En ambos casos las víctimas pasaron a mejor vida. Si a eso se refiere la mejora aludida por el diario cubano. Claro que la presencia de intereses norteamericanos en países islámicos puede interpretarse como una agresión (según Granma), ajustándose a derecho (coránico) la convocatoria a la yihad. Aclara el periodista que el Islam aborrece el suicidio, aunque poco más adelante refiere que los suicidas de la yihad —“personas capaces de inmolarse por los conceptos religiosos en los que creen”, y de paso inmolan a los demás— alcanzarán el cielo mediante esa fórmula del martirologio. Cosa rara, dado que en una sola detonación volatilizan dos preceptos coránicos: son suicidas y asesinos de inocentes.

Un tipo de magia interpretativa se acaba de producir al comentar el apoyo del presidente Bush a un futuro Estado palestino. El mundo lo interpreta como un importante paso, a contrapelo de su colega Sharon, para resolver el mayor foco de conflicto en el mundo árabe, imprescindible para la extirpación global del terrorismo. Las autoridades cubanas lo han calificado como mera retórica en busca del apoyo de los países árabes a su causa. Si hubiera dicho lo contrario, se trataría de apoyo irrestricto al opresor judío. Y si no hubiera dicho nada, silencio cómplice. Claro que esta es una magia menor, que ya sólo causa asombro en los parvularios. Cuba es el país que más respeta los derechos humanos, el único verdaderamente democrático, donde no hay presos de conciencia, etc. Meter un pañuelo rojo en la chistera, y sacarlo tan rápido que parezca azul.

Pero la Política Mandrake no se reduce a la semiótica. Las autoridades cubanas muestran una sorprendente preocupación por el exilio cubano en Estados Unidos, que “puede ser arrastrado por la furia xenófila de los norteamericanos». Luis Sexto se lamenta de que cualquier cubano residente en Estados Unidos podría ser acusado indiscriminadamente de terrorista. Olvidando que sus cinco Luises anteriores les acusaban indiscriminadamente de mafiosos. Varios entrevistados temen por la vida de sus familiares en Estados Unidos, víctimas de «la intolerancia del pueblo norteamericano” (sensu Renato Recio). Amén de que los jóvenes cubanoamericanos serán utilizados como “carne de cañón” en la próxima guerra. Una comprensible preocupación de La Habana, dado que Afganistán queda más lejos que Angola y que Etiopía, y en estos tiempos ocurren muchos accidentes aéreos.

Este tipo de magia es la evolutiva: el gusano de los 60 se mete en el sombrero, y a fines de los 70 sale una mariposa cargada de regalos, miembro de la colmena llamada “comunidad cubana en el exterior”; el mafioso de los 90 se extrae a fines de 2001, convertido en dulce conejito, víctima del águila imperial. Darwin nuestro que estás en los cielos. A este paso, puede que mañana nos descubran que Miami no está poblada por exiliados, sino por androides fabricados por el Pentágono para confundir a la opinión pública mundial, o por invasores extraterrestres que bailan casino en el Nostalgia con el perverso fin de despistar a la especie humana.

Por último, acompañando al pésame a las víctimas, los sentidos votos antiterroristas, y su adhesión (a regañadientes, pero adhesión) al tratado formulado por el Consejo de Seguridad de la ONU, el gobierno alerta a la población, un día sí y el otro también, sobre la presunta, posible y hasta inminente, agresión de Estados Unidos a la Isla. ¿Qué razones tendría para temer algo así un gobierno que jamás ha amparado ni ejercido el terrorismo? ¿Qué informaciones confidenciales impulsan al señor Fidel Castro a exclamar: «¡Nuestra independencia, nuestros principios y nuestras conquistas sociales los defenderemos con honor hasta la última gota de sangre, si somos agredidos!»? Misterio de misterios. Magia de alto calibre. Puede que las razones dimanen de un viejo principio de la magia: La mano es más rápida que la vista. Reformulado: la lengua es más rápida que la vista y la mano. Una técnica que ya conocían los pastores del Viejo Testamento. De modo que cuando la esquila era excesiva, el pasto escaso, o se secaba el abrevadero, gritaban: Ahí viene el Lobo. Y las ovejas se ponían en guardia, postergaban su sed, olvidaban trincar alguna brizna de hierba, y cerraban filas, muy marciales, en torno al pastor. Porque hay una sola cosa peor que no tener nada que comer: ser comido. Con cara de Robin Hood en el bosque de Sherwood, el pastor oteaba el horizonte con el ceño fruncido y la seguridad de que ningún lobo adicto al ganado ovino merodeaba en cien leguas a la redonda. Asombrado aún de que hubiera ovejas tan crédulas, incluso después de trasquiladas.

 

Prestidigitación”; en: Cubaencuentro, Madrid, 8 de octubre, 2001. http://www.cubaencuentro.com/sociedad/2001/10/08/4187.html.

 

 





Ideogramas en fuga

9 08 2001

A mediados de julio tuvo lugar en un yacimiento de estaño, en la provincia china de Guangxi, uno de los peores accidentes mineros de la historia: una filtración de agua mató a unos 400 mineros, aunque las autoridades sólo han reconocido poco más de cien. Ante los primeros rumores, la respuesta de las autoridades a la prensa (sobre todo la extranjera) fue que el accidente nunca ocurrió, y que se trataba de un comentario malintencionado. Más tarde, aceptaron una filtración de agua a la mina de Lajiapo, aclarando que sin víctimas. Insistieron en que se trataba de un rumor aun cuando el Diario de la Juventud de Shanghai publicó la noticia dos semanas después del accidente.

No tardó en circular la información en Internet, y varios periódicos de Guangxi, Pekín y Cantón, reiteraron el suceso, a pesar de las amenazas “de arriba”, que presionaron para silenciar el caso. La respuesta de la prensa fue la acusación a los dirigentes locales de intentar engañar a la opinión pública, aparecida nada más y nada menos que en el Diario del Pueblo, órgano del Partido Comunista. Un periodista chino llegó a infiltrarse de incógnito en la mina para comprobar la magnitud de la catástrofe, y lo que fue originalmente “un rumor” se convirtió en el rumor de las aguas circulando sobre cientos de cadáveres.

¿Se trata de una insubordinación de los periodistas chinos, de ideogramas en fuga que las autoridades no pueden contener? ¿Empieza a ejercer la prensa china la tarea de saneamiento social que debería corresponderle?

Hay indicios interesantes:

Empiezan a ser cubiertas diferentes catástrofes causadas por la negligencia oficial —el caso de las 42 víctimas por la explosión en marzo de un taller de fuegos artificiales en Jiangxi terminó con el primer ministro Zhu Rongji pidiendo disculpas en la televisión—. Se clausuran sitios webs y revistas de la provincia de Guangdong, por pasarse de la raya (siempre difusa) entre lo tolerado y lo intolerable. Yao Xiaohong es despedido del diario Información de la Ciudad por publicar (explicaré más tarde el subrayado) un artículo sobre la venta de órganos de presos ejecutados, cosa que el gobierno chino ha negado reiteradas veces. Indicios que, según algunos analistas, denuncian que la prensa china ha iniciado el camino de “no retorno” hacia la libertad de expresión.

Todos los que hemos ejercido el periodismo bajo un poder que dispone del “monopolio de la verdad” y del monopolio de la palabra, sabemos que el control de la prensa puede ser abrumador. Claro que es más fácil en un país como Cuba que en China, donde la tolerancia de ciertas “libertades” económicas permite márgenes de maniobra imposibles para un periodista cubano. Por eso subrayaba arriba el término publicar, dado que al tratarse de un hecho de tal magnitud, un control eficiente de la palabra habría sancionado al periodista por “intentar”, pero jamás por “publicar”. El cierre de sitios y revistas, indica también el juego a la riposta del gobierno ante la insubordinación informativa. Pistas que nos aproximan al veredicto de los analistas sobre el despertar de un nuevo periodismo en China.

Pero también conocemos que en ciertos momentos, el poder que hasta ayer actuaba como silenciador invita a la gritería. El propio Fidel Castro exclamaba durante el II Pleno del Comité Central del PC (1986) que “Ningún enemigo nos va a criticar mejor que lo que nos criticamos nosotros. (…) antes que la suciedad nos sepulte, es mucho mejor lavar los trapos al aire libre, Y añadía que “…debemos usar la prensa en esta batalla (…) Porque falta presión. Si existiera más presión yo creo que existirían menos errores. (…) Realmente, yo no veo manera de que nosotros empecemos e emplear la prensa de un modo más eficiente y que no se originen algunos de estos problemas (errores, injusticias), (…) si nosotros mismos (los dirigentes de la revolución) nos hemos equivocado. ¿Qué podemos esperar, que no se equivoquen los periodistas?”. Unos meses más tarde ya ni se hablaba del asunto. Los tecnócratas culpables habían sido purgados, el país volvía a ser “el mejor de los mundos posibles” y se nos convocaba a cerrar filas frente al enemigo. Pobre del que se hubiera tomado la glásnost en serio.

Los propósitos de este tipo de operaciones pueden ser desde la búsqueda de verdades “convenientes” para limpiar el staff de elementos indeseados, hasta ofrecer una cara más amable y tolerante ante el exterior, o rescatar la credibilidad del discurso. ¿Será eso lo que ocurre en China? ¿Una apertura controlada y dirigida preferentemente hacia ciertos territorios y esferas, de modo que se facilite la limpieza doméstica? Quizás. Aunque posiblemente haya diversos ingredientes en este arroz tres delicias: apertura controlada y dirigida, imposibilidad de ejercer un férreo monopolio de la verdad en condiciones de cierta libertad económica, y (la mejor) la voluntad de periodistas y medios de vindicar su oficio y convertirse en empresarios éticos en el libre mercado de la palabra. O del ideograma en este caso. Ojalá sea éste el ingrediente que determine la calidad del plato informativo que se sirva a los chinos en los próximos años.

Ideogramas en fuga”; en: Cubaencuentro, Madrid,  9 de agosto, 2001. http://www.cubaencuentro.com/opinion/2001/08/09/3505.html.

 





La fiebre gris

2 09 1996

Alguien afirmó que la prensa es como los buitres: se alimenta de carroña. No sin razón: De cada diez hechos que son noticia, al menos ocho están relacionados con la guerra, la muerte, el delito y el escándalo. Nadie se ocuparía de Burundi o de Rwanda sin matanzas étnicas, Liberia es noticia sólo cuando hay cuerpos pudriéndose a la intemperie y una cabeza viuda de cuerpo que nos mira desde el asfalto bien pudiera merecer un Pullitzer. La matanza cotidiana que perpetra el (des)equilibrio mundial de la riqueza en las naciones del sur que viven en la paz (de los sepulcros) no es noticia.

A pesar de ETA, España puede considerarse una zona de paz, pero no por ello escasean noticias: durante los últimos años, ya es costumbre que cuando la cola de un escándalo se pierde en el olvido, el hocico de uno nuevoasoma, para renovar el interés de los lectores.

Uno de los más recientes es la denuncia presentada por el alcalde de Marbella, Jesús Gil, quien afirma haber pagado ocho cheques por un total de 85 millones de pesetas a familiares del ex vicepresidente de la Junta, José Miguel Salinas, por el aumento de edificabilidad de su parcela Los Cipreses. Los cipreses más caros de la botánica nacional. Comparecen el presunto portador de los cheques, José Luis Jiménez Jiménez, empleado de Gil, y los ex asesores de Jaime Montaner, Rosario García Victorio e Ildefonso García Borja, redactores de los informes sobre el aumento de edificabilidad. Al parecer, nadie sabe nada: los autores de los informes cumplieron rigurosamente su función técnica, el ex consejero Montaner se atuvo a los informes, José Luis Jiménez transportó a Córdoba un sobre cuyo contenido desconocía. Si algun lector sabe algo, que lo diga, por favor.

No cabe duda que la salud de toda sociedad obliga a airear estos trapos sucios; que el titular de un cargo público es el depositario de una dosis de confianza ciudadana, de modo que al convertirlo en su empresa privada no sólo roba al extorsionado, sino al contribuyente: su dinero y su confianza. El ladrón a mano armada jamás contó con nuestro voto. El ladrón a portafolio armado, sí. Pero corrupto y corruptor hacen una pareja dialéctica inseparable. No pueden existir el uno sin el otro. Ningún corrupto tiene atenuantes. El corruptor, tampoco. Se engendran uno al otro, otro al uno, maravillas de la zoología.

Es un lugar común que en la constitución de esa república universal que es el capital, la ley primera es la ganancia. A ella se supeditan las demás. Respetando las leyes, si es posible, eludiéndolas con una agilidad felina o saltándolas, cuando no quede otro remedio o cuando sea recomendable. Puede que los haya, pero no recuerdo ningún caso de corruptores que hayan abonado el soborno para ejercer la caridad o la beneficencia.

No pretendo anticiparme a las conclusiones del caso. Cumpla la justicia su tarea. Pero recuerdo ahora que la construcción del Canal de Panamá se detuvo muchas veces como consecuencia de la fiebre amarilla, que diezmaba a los hombres. El transmisor era un mosquito, el Aedes Aegypti. Se rociaba insecticida, los mosquitos desaparecían y la epidemia se aplacaba; pero al cabo renacía intacta. Hasta que descubrieron las larvas del mosquito, engordando tranquilamente en los pantanos. Larvas inofensivas, que no eran aún mosquitos ni transmitían nada, pero bastó eliminarlas para acabar con la epidemia.

Si pretendemos edificar el canal que desemboca a un futuro más limpio para España, sin que lo impida la fiebre gris de la corrupción, no podemos olvidar esa verdad zoológica: las larvas serán mañana mosquitos, los mosquitos ponen los huevos que se convertirán en larvas.

“La fiebre gris”; en: Diario de Jaén, Jaén, España, 2 de septiembre, 1996, p. 15.