Metástasis del poder

30 01 1997

La ciencia española está de fiesta.

Como demuestra el artículo publicado recientemente en la revista Nature, los equipos dirigidos por los españoles Piero Crespo Baraja y Xosé Bustelo, en el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos y en la Universidad de Stony Brook respectivamente, han descubierto el mecanismo molecular que emplea el oncogen vav para transmitir instrucciones cancerígenas a las células sanas. De modo que si se lograra bloquear esa información, las células sanas seguirían a su aire, sin hacer el menor caso al perverso vav.

La noticia nos alegra a todos, especialmente a los que hacemos una vida insana y nicotínica. Desde hoy encenderemos el próximo ducado con un pelín más de esperanza de llegar a viejos.

Lo que parece más difícil de descubrir, y aunque se descubra sería aún más difícil de erradicar, es el mecanismo mediante el cual el oncogen del poder transmite información cancerígena a un político sano y altruista ─que creía en su misión de cambiar (para mejor) el mundo─, alentándolo a un crecimiento desmedido de su ambición, a una necesidad multiplicada de poder que (quizás se diga a si mismo) mañana le permitirá transformar (para mejor y más rápido, dado que posee más medios con qué hacerlo) el mundo; sin importar las componendas, trapacerías y corruptelas que sean necesarias; porque el oncogen del poder tiene la rara propiedad de deprimir prejuicios morales y barreras éticas. Hasta que la naturaleza social obra lo suyo (aunque no siempre), y el político, al fin, hace metástasis.

“Metástasis del poder”; en: Diario de Jaén, Jaén, España, 30 de enero, 1997, p. 25.