Discursos

27 11 2009

Ya son varios los generadores automáticos de discursos que es posible encontrar en internet. El Academy Awards Speech Generator (http://www.atom.com/spotlights/oscar_speech”) permite crear en minutos su discurso de aceptación de un Oscar. Como la mayoría de los políticos nunca ganará un Oscar (aunque muchos lo merecerían), podrán acudir a http://www.quinipanylotopan.jpl.name/discurso.htm, un Generador automático de discursos de perfil ancho. O, si lo prefiere y sus propósitos van en esa dirección, puede apelar al Generador automático de discursos revolucionarios (http://www.codigovenezuela.com/2009/11/generador-automatico-de-discursos-revolucionarios/).

Esto es algo que en tiempos de crisis bien podría favorecer la higiene mental y auditiva de la población y contribuir al saneamiento de las finanzas mundiales, al reconvertir hacia oficios más útiles a decenas de miles de escribas.

En Cuba ya es parte de la mitología nacional la incontinencia verbal del Orador en Jefe, ahora traspasada a la escritura. Despreciando las lecciones de Borges sobre el cuento breve, ha cometido discursos de nueve horas y “Reflexiones” en cinco partes que José Cipriano de la Luz y Caballero habría resumido en un aforismo. Sus pacientísimos oidores han pasado la prueba, de pie, en medio de la Plaza de la Revolución, contando una y otra vez las cornisas de la raspadura, mientras el asfalto se derrite bajo un sol de justicia. Fuera de la Isla, hasta donde tengo noticias, no se perpetran discursos de extensión equivalente ─los auditorios cautivos son cada vez más escasos─, aunque sí discursos semejantes en capacidad redundante y exceso de palabras como cáscaras de plátano (sin plátano).

Cada discurso de largo alcance desata una oleada de visitas al ortopédico con cargo a la Seguridad Social y sesiones de acupuntura para recuperarse de los traumatismos posturales. Eso sin contar las lesiones en el aparato auditivo y las lesiones cerebrales, a veces irreversibles. La literatura médica reporta la aparición de un nuevo rasgo evolutivo llamado a persistir en nuestra especie: párpados auditivos que permiten a sus felices propietarios sumirse a voluntad en el silencio, manteniendo una expresión atenta y sin que el resto de la concurrencia se entere. Ningún homo silentis ha accedido a la solución quirúrgica que proponen los médicos.

De los líderes supremos hacia abajo, dirigentazos, dirigentes y dirigenticos han seguido su ejemplo. Tras la fórmula mágica “compañeros y compañeras” (“señores y señoras”, “compatriotos y compatriotas”) a cualquier hora, en cualquier instancia y por cualquier motivo, el orador de turno te suelta un discurso de una hora. El sermón laico puede conmemorar el triunfo o la catástrofe; funerales o nacimientos; aniversarios, efemérides, felonías del enemigo o autoelogios (habitualmente camuflados bajo el “nosotros” de modestia. ¿Por qué nosotros? ¿Qué culpa tenemos?, piensa la audiencia hasta que comprende que nosotros es un seudónimo).

Al año, esto se traduce en millones de horas-dirigente y horas-escriba dedicadas a redactar y pronunciar discursos. El ingreso a un partido político y la promoción hacia la estratosfera gubernamental no contemplan ningún examen de redacción y gramática. De modo que un daño colateral es la violencia de género y de número, de sintaxis y pronunciación contra las víctimas del discurso, quienes comenzarán a emplear indiscriminadamente “el entusiasmo que nos caracteriza”, “la acertada gestión del gobierno”, “la crisis de liderazgo y confianza”, “en este sentido valoramos positivamente”, “podemos decir con toda propiedad”, “las criminales maniobras del enemigo”, etc., etc.

Los nuevos módulos generadores de discursos fabrican automáticamente peroratas impresionantes, inteligentes, que ofrecen a primer oído una engañosa sensación de coherencia. Por ejemplo:

“Queridos compañeros, un relanzamiento específico de todos los sectores implicados exige la precisión y la determinación de las condiciones financieras y administrativa existentes. Sin embargo, no hemos de olvidar que la condición sine qua non rectora del proceso radica en una elaboración cuidadosa y sistemática de las estrategias adecuadas de las nuevas proposiciones”.

Como se observa, esto no significa nada, pero ofrece una sensación muy decorativa de profundidad, cualidad primera que debe distinguir a cualquier discurso que se cometa.

En Cuba, deberán modificar el software para introducirle palabras claves como “imperialismo yanqui”, “las masas oprimidas”, “nuestro heroico pueblo” (no confundir ambas frases), “el criminal bloqueo”, “la mafia de Miami”, “el saqueo neocolonial”.

De modo que una frase como ésta:

“No es indispensable argumentar el peso y la significación de estos problemas, ya que el reforzamiento y desarrollo de las estructuras permite en todo caso explicitar las razones fundamentales de las premisas básicas adoptadas”.

Sea regenerada del siguiente modo:

“No es indispensable argumentar el peso y la significación de la presión imperialista, ya que el reforzamiento y desarrollo de las estructuras de dominación permite, en todo caso, explicitar las razones fundamentales de las premisas básicas adoptadas para la emancipación de nuestros pueblos oprimidos”.

Así de fácil. Aunque otras bien podrían emplearse tal cual, sin invertir horas de programación:

“Sin embargo, no hemos de olvidar el nuevo modelo de actividad de la organización. Esto nos obliga a un exhaustivo análisis del sistema de formación de cuadros que corresponda a las necesidades. Por último, y como definitivo elemento esclarecedor, cabe añadir que la consulta con los militantes cumple deberes importantes en la determinación de toda una casuística de amplio espectro”.

Gracias a la nueva tecnología del palabreo automático, los dirigentes podrían generar sus discursos sin ayuda y los oidores no se verían condenados a interpretar las palabras que les arrojan. Bastará dejarse mecer por la música del idioma. Aunque esto podría inclinar masivamente al público hacia la lectura de poesía, con el consiguiente peligro para la clase dirigente. Ya decía Maquievelo en El Príncipe, que “en lo que se refiere a los súbditos, y a pesar de que no exista amenaza extranjera alguna, ha de cuidar que no conspiren secretamente”. Y se sabe que la poesía compartida es una conspiración.

“Discursos “; en: Habaneceres, 27/11/2009


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