La carga de los seiscientos

11 11 2002

Como en la conocida película, una carga se avecina. En este caso sobre Guadalajara, México. Está prevista para el 30 de noviembre y concluirá el 8 de diciembre, con motivo de la XVI Feria Internacional del Libro (FIL), donde este año es Cuba el país invitado. Y no se trata de lanceros de Bengala, sino de la más nutrida delegación artística que la Isla haya llevado a evento alguno.

Cuarenta y cinco casas editoriales cubanas presentarán, según se anuncia, 2.500 títulos. Presidida por el ministro de cultura, Abel Prieto, y otros funcionarios de la esfera artística, entre ellos, Iroel Sánchez, presidente del Instituto Cubano del Libro, y Francisco López Sacha, por la Unión de Escritores (UNEAC); en la delegación se incluyen escritores como Abilio Estévez, Antón Arrufat, Nancy Morejón, Senel Paz, Lisandro Otero, Miguel Barnet, y Ernesto Santana. Cintio Vitier recibirá allí el Premio “Juan Rulfo”, y tanto Eusebio Leal como Roberto Fernández Retamar, serán homenajeados. Entre las actividades programadas se anuncia un taller literario a cargo de Eduardo Heras León y Orlando Luis Pardo.

A los escritores, cuya presencia en una Feria del Libro es habitual, se suman en esta ocasión el Ballet Nacional de Cuba, la Orquesta del Cabaret Tropicana, Amaury Pérez, César Portillo de la Luz, Frank Fernández, Gonzalo Romero, Vicente Feliú, Compay Segundo y Omara Portuondo, todos los integrantes de Buena Vista Social Club, Los Van Van, Issac Delgado, Silvio Rodríguez, Leo Brouwer (quien dirigirá a la Filarmónica de Guadalajara), Beatriz Márquez, Síntesis, Los Papines, etc. Además, cuatro exposiciones de arte cubano en el Museo de las Artes de Guadalajara y de Zapopán, así como muestras de “fotografía épica” y contemporánea. De ahí que la delegación ascienda a 620 personas. Menos Pedro Luis Ferrer y Raúl Rivero, parece que acudirá todo el mundo.

No es raro que Abel Prieto, al referirse a la delegación, afirmara que ”va a ser tan aplastante que ninguna provocación va a lograr absolutamente nada”, en respuesta a los periodistas que se interesaron por la posible presencia en Guadalajara de “activismo anticastrista”. Según el ministro, esa eventualidad sería apenas ”un esfuerzo patético” ”ensombrecido” por la misión oficial cubana.

Una novedad en esta delegación, además de su heterogeneidad y número, es la presencia de escritores cubanos de la diáspora: Mayra Montero, periodista y novelista residente en Puerto Rico; Nelson Valdés, profesor de la Universidad de New México, y la narradora Sonia Rivera, residente en NY, quien obtuviera el premio Casa de las Américas en 1997.

Abel Prieto ha explicado que no se trata de una política puntual diseñada para la FIL de Guadalajara, sino “una muestra de nuestra política hacia los autores emigrados, seria, bien concebida”. Y se extendió sobre el tema, comentando que desde los 80 se publican en Cuba obras de autores exiliados —casi invariablemente post mortem, le faltó aclarar—; que el éxodo de creadores cubanos se ha detenido hace dos o tres años, y que ”en ningún momento hemos politizado este hecho”, ya que la madurez de la política cubana les permite hoy “separar (…) el aporte creativo de un escritor de su posición política”. Si a eso sumamos su afirmación de que ”hoy en Cuba conocemos mejor lo que hacen en términos culturales los emigrados que en cualquier otro país del mundo”, se desprende que las autoridades de la Isla conocen la obra de Guillermo Cabrera Infante (Premio Cervantes), de Jesús Díaz, Zoe Valdés, Rafael Rojas, Eliseo Alberto Diego y un largo etcétera, y que de ahora en adelante serán difundidos, publicados y reconocidos dentro del país, como parte indisoluble de la cultura cubana. Y sospechamos que ese derecho a la diferencia alcanzará a creadores que residen en las catacumbas culturales cubanas, como Raúl Rivero. Sin dudas, una grata noticia.

Claro que asumir la producción cultural cubana que se hace fuera de la Isla tiene sus matices. El ministro subrayaba que el balance de la FIL de Guadalajara será “aplastante a favor de la verdadera cultura cubana”. De donde se desprende que hay una “falsa” cultura cubana.

Ciertamente, desde fines de los 80, y comenzando por toda una generación de artistas plásticos, la Unión de Escritores no ha puesto obstáculos al exilio de un nutrido grupo de creadores cubanos. Aunque no es menos cierto que periódicamente esos creadores están obligados a renovar su “permiso de salida”. Renovación condicionada por su discreción política. Declaraciones heréticas o políticamente incorrectas, provocan su cancelación, y el trasgresor es convertido en exiliado definitivo, que deberá solicitar un visado para visitar por 21 días su país de origen. Si se le concede, ya que se sigue negando a los más desobedientes, incluso en circunstancias tan dramáticas como la muerte de familiares muy cercanos.

En otro momento, el ministro de cultura Abel Prieto aseguraba que “el tema migratorio ha sido muy manipulado políticamente, no por nosotros, desde fuera, y se ha asociado con una especie de disidencia política la decisión de vivir fuera de Cuba. Se ha manejado eso en términos de imagen”. Si ello es cierto, si no hay razones políticas, porque la disidencia es apenas un invento de la manipulación externa, confiamos en que en breve se devuelva a dos millones de cubanos el derecho a visitar libremente el país donde nacieron, así como a regresar si les place, derecho que disfruta cualquier emigrante de este planeta. No creo que “desde afuera”, es decir, Estados Unidos, México o España, por citar algunos países donde la emigración cubana es numerosa, se opongan a ello. Sería una prueba irrebatible de que “desde adentro” ha cambiado la óptica hacia la diáspora.

Otro de los aspectos sobre los que más hincapié se ha hecho, quizás para distraer las sospechas que suscita la desmesura sin precedentes de la delegación, es que a México ”no vamos a hacer propaganda política, vamos a llevar un fuerte mensaje cultural”. (Abel Prieto).

Y no son sospechas gratuitas. Bastan algunos datos. Primero: la participación de Cuba en ferias del libro fuera de la Isla siempre ha sido discreta, por no decir mínima. Cabría pensar que la magnitud de la delegación se debe a la generosidad de los anfitriones mexicanos, pero ya la directora ejecutiva de la Feria, María Luisa Armendáriz, se ha encargado de explicar que “financieramente, costear una participación como la cubana es algo impensable, de no existir una voluntad mutua para lograrlo”. Aclarando de paso a los contribuyentes mexicanos que su dinero no se ha empleado en costear la mega expedición cubana. De ello se desprende que Cuba ha hecho un fuerte desembolso, a pesar de que el país se encuentra hoy en bancarrota, sometido a varios meses de sequía petrolera por falta de pagos; en el peor momento en su industria turística y tras echar el cierre a la mitad de su industria azucarera. A eso debemos sumar que las relaciones con México pasan por sus horas más bajas desde hace meses. ¿Por qué entonces este costoso despliegue?

Ante todo, jamás ha hecho Cuba un despliegue cultural de esta envergadura (no así deportivo) por razones estrictamente culturales. En segundo lugar, basta leer la prensa para detectar que el diferendo con México se ha convertido en una batalla por serrucharle el piso al Secretario de Exteriores, Jorge Castañeda —algo que viene desde “La utopía desarmada” y “La vida en rojo”, donde el propio Fidel Castro aparece como el artífice calculado del martirologio guevariano—, y que para ello se ha convocado a todos los sectores mexicanos afines al fidelcastrismo. Dado que los políticos cubanos saben que las conferencias de algunos escritores no tienen, ni lejanamente, el poder de convocatoria de un puñado de orquestas y trovadores emblemáticos, han montado una operación de marketing cultural-político, cuyo propósito es renovar y reverdecer el movimiento pro-Cuba (léase anti-Castañeda) en ciertos sectores de la sociedad mexicana, bastante alicaído últimamente.

No dudo que para el hombre de la cultura Abel Prieto, este sea un acontecimiento triunfal en el orden puramente cultural; como seguramente lo es para muchos de los artistas y escritores invitados; pero el político Abel Prieto debería saber que la ingenuidad está en vías de extinción.

 

“La carga de los seiscientos”; en: Cubaencuentro, Madrid, 11 de noviembre, 2002. http://arch.cubaencuentro.com/cultura/2002/11/11/10658.html.

 


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