Multiusos de la palabra

11 10 2001

Con la participación de un centenar de periodistas cubanos y 300 invitados de 29 países latinoamericanos, se celebra en el Palacio de la Convenciones de La Habana el Congreso de Periodistas Latinoamericanos y Caribeños. Presidido por el señor Fidel Castro, éste definió su agenda como “batalla de ideas, de la verdad contra la mentira”. Sus debates se han centrado en la necesidad de difundir una verdad alternativa ante la hegemónica y monocorde concertada por las transnacionales de la información.

Entre los temas tratados, el mexicano Luis Suárez, presidente de la FELAP, llama a precaverse contra el pensamiento único, y buscar propuestas novedosas para afrontar la tergiversación de las trasnacionales. Algo que según el periodista venezolano Guillermo García Ponce, ocurre con la satanización de su presidente Hugo Chávez. O el silencio que hace la prensa sobre los terroristas de origen cubano detenidos en Panamá, en contraste con la avalancha de información sobre el atentado del 11 de septiembre. Dos sucesos que, a juicio de algunos participantes en el evento, tienen similar valor noticioso.

Edmundo Lébano, decano de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de San Marcos, en Perú, aportó la nota conceptual al llamar a la unidad entre contenido y forma, algo novedoso aunque siempre de la impresión de haberlo escuchado antes. De la encuesta realizada a pie de calle durante sus horas de estancia en La Habana, el Señor Liébana concluye que a juicio de la población cubana, los gobernantes del país no se roban el dinero. Y exclama enternecido: “Qué hermoso que el socialismo signifique honradez”. Si el decano tiene la oportunidad de disfrutar en estos días la prensa local, arribará a otra conclusión complementaria: que en caso de robárselo, tampoco nos enteraríamos. Sin ir más lejos, posiblemente sea Cuba el único país del planeta donde la televisión no ha difundido el escenográfico comunicado de Osama bin Laden, grabado mucho antes pero emitido después del primer ataque, en que llama a la yihad contra Occidente, amenaza a Estados Unidos con nuevos atentados, y deja implícita su autoría en los sucesos de NY. Eso a pesar de que Granma aseguraba que “nuestro pueblo será informado con la máxima objetividad de cada hecho que vaya sucediendo”. Y el Granma al parecer está mejor informado que el Pentágono, porque afirma que “No hay batallones ni ejércitos de terroristas”. De modo que cuando en las mismas páginas se refieren a un campamento de Osama bin Laden destruido por los bombardeos, seguramente se tratará de algún camping en su modalidad afgana.

En el Congreso se habló del clima de seguridad (del Estado) en que viven los profesionales cubanos, en contraste con los periodistas muertos en Latinoamérica en el ejercicio de su labor. El fundamentalismo mediático, la manipulación de imágenes y la censura de prensa que rodeará la guerra recién empezada, o la hipócrita “libertad de prensa” de que blasona Occidente, dado que esa libertad, según el profesor de Brasilia Helio Doyle, nunca es absoluta. El argentino Ricardo Horvath se refirió a la guerra cultural que ha declarado Norteamérica al mundo “mediante fórmulas de seducción”. Y Ariel Terrero, de Bohemia, mencionó la preferencia de los grandes medios por el espectáculo antes que por la información veraz.

Por su parte, Tubal Páez, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba, recordó que el congreso se efectuaba a iniciativa del Periodista en Jefe, y se refirió a los efectos del neoliberalismo en el sector: desempleo, salarios basura, ruptura de la solidaridad, fragmentación o liquidación de organizaciones gremiales, imposición de contenidos a los medios. Algún periodista cubano, despistado, confundió por unos instantes a Tubal Pérez con un integrista de la verdad, que llamaba a la yihad periodística en Cuba haciendo estallar una autocrítica kamikaze. Pero de inmediato se percató de que no. Se refería, claro está, a la prensa de las multinacionales, convertida “en formidables máquinas de hacer dinero”.

También se requirió mucha atención a los periodistas del patio cuando se habló de “la búsqueda de alternativas para enfrentar el pensamiento hegemónico”, porque se trataba en este caso del “pensamiento hegemónico” y “el poder económico mundial”. No del otro. Ya se les advirtió a la entrada que éste era un Congreso Internacional.

FC se refirió, por su parte, a la experiencia cubana en la transmisión de mensajes mediante la prensa, “sobre todo durante los últimos 23 meses”. Al respecto, aseguró que es esencial la combinación de diferentes medios para hacer llegar el mensaje —y si se pueden usar todos los medios todos los días y a toda hora del día, mejor—. Con toda modestia afirmó que “hemos ganado alguna experiencia en técnicas de divulgación, lo mismo a través de la prensa escrita, la radio, la televisión o el empleo de Internet”. Y llamó a la unidad de las personas de buena voluntad que se encuentran en desventaja “frente a una diabólica y poderosísima maquinaria de transmitir mentiras y engañar al mundo”. Esta vez, la sonrisa del periodista despistado de la última fila quedó sobreseída por los aplausos.

 

Multiusos de la palabra”; en: Cubaencuentro, Madrid,11 de octubre, 2001. http://www.cubaencuentro.com/sociedad/2001/10/11/4244.html.

 


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